una lluvia de dinero de todo el mundo cae sobre la deuda europea
Un movimiento está pasando bajo el radar en los mercados de deuda europeos: los bonos corporativos están conquistando hitos que parecían imposibles hasta hace unos meses. A medida que la demanda por estos va en aumento y el dinero fluye a la deuda privada, esto supone un viento de cola clave para el tejido empresarial del Viejo Continente. Estas compañías, que han pasado años realmente complicados en el mercado de renta fija, encuentran ahora que pueden endeudarse de forma más barata y, con ello, ganan un balón de oxígeno clave.
El último de los hitos que se ha logrado es que el diferencial entre los bonos corporativos más seguros (IG) y públicos, una métrica clave para medir la salud de los primeros, se ha estrechado hasta mínimos que no se veían desde 2007 y acarician los mínimos históricos. El dato muestra a las claras que los inversores exigen primas cada vez más bajas para las empresas en relación con las que exigen a los gobiernos. Algo complicado desde que estalló Lehman Brothers, cuando el riesgo se había materializado en los mercados, provocando que los costes de financiación fueran muy restrictivos.
Más allá de la subida del precio de los bonos, que ha sido superior al 3%, o el estrechamiento de los diferenciales, unos de los mayores indicadores de esa ‘lluvia de dinero’ han sido las entradas en los ETFs. Según datos de Vanguard. «Fue un año récord para el crédito corporativo en euros, registrando su año más fuerte hasta la fecha con un crecimiento del +21,8% sobre entradas». Según sus datos, las entradas totales de renta fija fueron de 77.200 millones de euros. Los bonos gubernamentales captaron 27.600 millones de euros y el crédito corporativo IG unos 24.200 millones. El resto fue para fondos de mercado monetario.
Esta tendencia es algo que observa en su último boletín económico el mismo BCE y lo considera un factor clave a estudiar para entender la financiación en Europa. «En los mercados de bonos corporativos, los diferenciales de los bonos de grado de inversión y de alto rendimiento se redujeron aún más y se encuentran actualmente en mínimos históricos. El apetito por el riesgo se mantuvo alto durante el período analizado y respaldó las favorables condiciones de financiación en los mercados de bonos corporativos», explica la institución.
Si bien el BCE justifica esta situación simplemente con «un mayor apetito por el riesgo», la realidad es que los analistas que siguen el mercado de renta fija ven una dinámica mucho más profunda que ha terminado con una gran masa de dinero de todas las partes del mundo recalando en la deuda de las empresas europeas.
Desde Aberdeen Investments explican que el fenómeno clave viene del ascenso de Trump. «El excepcionalismo estadounidense (la creencia de que la resiliencia económica, la innovación y el dominio financiero global de Estados Unidos hacen que sus mercados sean excepcionalmente atractivos y confiables para la inversión a largo plazo) está empezando a desvanecerse». Esto, según la empresa, ha provocado «unas mayores asignaciones de activos de inversores asiáticos a bonos denominados en euros con grados de inversión, ya que estos ofrecen una gran alternativa de mayor rendimiento a la deuda valorada en dólares».
Concretamente, la firma señala a los inversores japoneses, grandes ballenas de los mercados mundiales de deuda. «Buscan diversificación y rentabilidad y (hasta ahora) estaban subrepresentados en esta clase de activos». Y ya no solo son los inversores asiáticos, sino que los mismos inversores europeos están protagonizando una vuelta a casa. «Los inversores europeos están reduciendo sus asignaciones en dólares por los altos costes de cobertura, la incertidumbre política y unos rendimientos del 3% que están en su propia casa».
La fractura del excepcionalismo
El momento crítico fue el Día de la Liberación donde Trump impuso una andanada de aranceles ‘recíprocos’. Sin embargo, aunque se han llegado a acuerdos comerciales, la confianza en EEUU sigue en tela de juicio y las tensiones se abren y cierran y el clima internacional es totalmente frágil, con episodios en Oriente Medio e incluso pugnas con la UE por Groenlandia.
Por otra parte esto se ha mezclado con un gran descrédito de la estabilidad fiscal de EEUU y sus instituciones monetarias. En primer lugar con una deuda de ya 3,6 billones de dólares y un déficit en aumento. A pesar de que este va a caer, se espera un déficit de 1,7 billones de dólares en 2026, es decir un 5,2% del PIB. La reforma fiscal de Trump, el Big Beautifull Bill ha aumentado los temores y el Comité Para un Presupuesto Federal Responsable calcula que la deuda podría irse al 145% del PIB para 2035. Los principales ‘problemas’ son el aumento del gasto militar y los menores impuestos.
Por otro lado, hay dudas sobre el descrédito de la Fed pues muchos analistas consideran que Trump ha realizado diversos ataques clave a su independencia. Desde críticas abiertas a su presidente, Jerome Powell, hasta abrirle una investigación penal al mismo. Un banco central a merced de la Casa Blanca genera serias dudas para la estabilidad y sostenibilidad de la economía norteamericana y ha contribuido a esa gran diversificación que ha favorecido a Europa.
«Los fundamentos corporativos siguen siendo sólidos, con niveles de apalancamiento estables en Europa»
En ese sentido señalan que si bien las dudas geopolíticas son un elemento totalmente clave, la revalorización del mismo euro. La moneda europea ha subido un 14% frente al dólar en los últimos doce meses llegando a rozar por momentos e incluso superar los 1,2 dólares (ahora está en los 1,1821). Esto tiene un impacto directo sobre los costes de cobertura y el riesgo cambiario. «Los costes de cobertura son el precio que pagan los inversores para protegerse contra las fluctuaciones monetarias cuando invierten en activos denominados en una moneda extranjera», explica Aberdeen.
Desde Vontobel comentan que creen que esta tendencia continuará el año que viene, reforzando la capacidad de financiación de las empresas europeas. » Los bonos con índice de inversión en euros ofrecen un sólido rendimiento total, y se espera que los diferenciales se reduzcan aún más debido a la fuerte demanda minorista y al abandono de activos similares al efectivo. Los rendimientos indicativos rondan el 3,5%, lo que representa una alternativa atractiva a los instrumentos del mercado monetario».
Además, años de sufrimiento han generado empresas con un apalancamiento adecuado y sostenible que permite acudir con garantías al mercado de renta fija. «Los fundamentos corporativos siguen siendo sólidos, con niveles de apalancamiento estables en Europa, sin que se espere un reapalancamiento importante y un enfoque en bonos de grado de inversión con alta calidad crediticia».
La expansión fiscal en Europa
Esto se mezcla con una situación en la misma Europa que parece conspirar a favor de la deuda empresarial. Principalmente Alemania ha desbloqueado su déficit, quitando de facto el cepo constitucional al endeudamiento y en todo el continente se espera un mayor gasto público. Esto ejerce una doble influencia en el mercado de deuda empresarial.
Por un lado, los mayores déficits y dudas fiscales ejercen un incentivo para invertir en bonos corporativos y no públicos…. y al mismo tiempo, esas medidas expansivas aportarán crecimiento económico, que sumará actividad a las firmas.» Las perspectivas destacan un entorno de crecimiento favorable impulsado por recortes de tasas del banco central, niveles abundantes de efectivo (31% por encima de las tendencias históricas) y políticas fiscales de apoyo, incluida la expansión fiscal alemana», comenta Vontobel.
Coincide con este enfoque BNP Paribas, que explica que «tras haber dejado atrás gran parte de la incertidumbre económica y las turbulencias de los mercados financieros, las perspectivas actuales para los bonos europeos de alto rendimiento son especialmente alentadoras». El banco francés comenta que «los inversores que buscan alejarse del efectivo o diversificar sus carteras de renta fija o multiactivos pueden beneficiarse de la baja volatilidad (en comparación con la renta variable), los atractivos rendimientos y la revalorización del capital que ofrece el sector de alto rendimiento». En resumidas cuentas, «el mercado empresarial parece beneficiarse que Europa se está convirtiendo en un refugio seguro global para la renta fija de todo el mundo. La preocupación fiscal y comercial que ha desatado EEUU ha provocado esta tendencia».
Desde Aberdeen esperan que las subidas sigan instaladas en este mercado. «Los mercados de bonos corporativos entrarán en 2026 en una sólida situación. La mayoría de las empresas han gestionado razonablemente bien el entorno de tipos de interés más altos. Los márgenes de beneficio son estables, la mayoría de los balances generales presentan un aspecto saneado y las futuras necesidades de refinanciación parecen manejables».















