Un divorcio y un testamento sin actualizar: tu expareja puede heredar una parte de los bienes
Una persona se divorcia y olvida actualizar su testamento. Al cabo de unos años muere y los herederos descubren que parte de los bienes van … a parar, por derecho propio, a la expareja del fallecido. «Es un escenario más común de lo que se cree», destaca Iñaki Barredo, de Barredo Abogados.
El divorcio es un proceso a menudo complejo, donde ambas partes deben acordar la división de los bienes, el pago de pensiones compensatorias y, en definitiva, la reordenación de la economía familiar.
Sin embargo, la herencia suele aparecer como ese cabo suelto que lo acaba complicando todo años o incluso décadas después.
El Código Civil establece que el cónyuge es heredero forzoso (legitimario). «El divorcio rompe ese vínculo, pero la realidad es que puede acabar disponiendo de tu patrimonio vía administración», insiste Barredo.
Si cuando una persona fallece tiene hijos menores de edad -o mayores pero no independientes económicamente-, la responsabilidad de administrar y disponer del patrimonio será de su expareja.
En este punto, Barredo advierte sobre los términos en los que se nombra heredero a un cónyuge. «Si es por su condición de pareja, parece entonces que la herencia está condicionada a que siga siéndolo cuando la persona fallece. Pero si en el testamento se le cita por su nombre y apellidos, entonces la expareja será un heredero con todos los derechos. Hay que tener mucho cuidado».
Si en el momento del divorcio no se redacta un nuevo testamento, las disposiciones en favor del excónyuge seguirán vigentes, «aunque la ley le privará de derecho a la herencia ‘ab intestato’ (sin testamento)». Es decir, técnicamente no heredará nada, pero en la práctica podrá disponer de los bienes en calidad de administradora.
El problema, puntualiza el abogado, surge con bienes específicos o legados que sí podría reclamar. Por tanto, «la regla de oro es clara: lo primero, tras un divorcio, después del acuerdo, debe ser revisar y reformar el testamento.
Lo más recomendable es incluir en el nuevo documento «cláusulas de administración de terceras personas (hermanos, familiares de confianza, etc.) y cláusulas de exclusión, para que tu expareja no pueda heredar».
El peligro del usufructo universal
Cuando una persona se casa por segunda vez es frecuente que nombre herederos a sus hijos, pero fije un usufructo universal y vitalicio a favor de su nuevo cónyuge. Es decir, que los hijos son dueños de los bienes (en nuda propiedad), aunque es el viudo o viuda quien disfruta de ellos de por vida.
«Si la relación con los hijos del anterior matrimonio no es buena, esta figura puede paralizar el patrimonio durante años, impidiendo la venta o el disfrute pleno de la herencia», subraya Barredo.
La solución consiste en «buscar alternativas en la planificación patrimonial, como el uso de seguros de vida o la constitución de derechos de usufructo limitados (sobre un bien concreto y no sobre todo el patrimonio) que aseguren el bienestar del cónyuge superviviente sin perjudicar excesivamente los derechos de los hijos».
La pensión compensatoria
Otro escenario que puede complicar la herencia tras un divorcio es el asociado a la pensión compensatoria, la cuantía económica que un cónyuge está obligado a pagar periódicamente al otro para compensar un desequilibrio económico significativo.
Si en el convenio regulador del divorcio se pacta una pensión vitalicia a favor del excónyuge, «esta obligación no se extingue con el fallecimiento del pagador. Se transmite a los herederos, que deberán seguir satisfaciéndola con el caudal hereditario».
Por eso antes de aceptar una herencia en esos términos, «es crucial hacer un inventario real de los bienes y deudas, ya que esta carga puede hacer que la herencia sea más un lastre que un beneficio», dice Barredo.
En algunos casos, incluso es mejor renunciar a la herencia. O la aceptación a beneficio de inventario, que permite al heredero limitar su responsabilidad por las deudas del fallecido únicamente hasta el valor de los bienes heredados. De esta forma no arriesga su patrimonio personal.
En definitiva, «una revisión jurídica a tiempo es la mejor herencia de paz y claridad que puedes dejar a tus seres queridos».











