Turquía abraza un giro a lo Milei para acabar con la ‘maldición de la lira’

Turquía abraza un giro a lo Milei para acabar con la ‘maldición de la lira’


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Una maldición pesa sobre Turquía: la inflación. Es imposible imaginar su divisa, la lira, sin el recuerdo de enormes devaluaciones. De hecho, la moneda otomana ha perdido desde 2021 un 74% frente al dólar. El país euroasiático que parecía haber atado con sus más y con sus menos el IPC la pasada década en torno del 7% ha visto cómo se disparaba al 70% en 2022 y el último mes registrado, mayo de 2024, todavía sigue en el 75,45%. Esta es la gran amenaza de la economía turca, que lleva ya un tiempo atrapada en esta espiral inflacionaria. Pero algo empieza a cambiar.

Tras años de políticas heterodoxas (bajadas de tipos y aumentos del gasto público) e infructuosas, el Gobierno y el banco central (CBRT por sus siglas en inglés) se han puesto serios y han comenzado a aplicar las políticas ortodoxas (subidas de tipos y recortes de gasto) que históricamente han funcionado mejor para controlar los precios. Turquía ha dado inicio a un conjunto de recortes de gasto público y subidas de tipos de interés que podrían comenzar a impactar pronto de forma positiva sobre la inflación. De este modo, Estambul sigue los pasos de Javier Milei con su ‘motosierra’ en un giro de 180 grados para poner fin al descontrol de precios.

La nueva Turquía está cambiando dando un giro a sus políticas. El ministro del Tesoro y Finanzas, Mehmet Simsek, y el vicepresidente Cevdet Yilmaz anunciaron en mayo una serie de medidas para reducir el gasto estatal durante los próximos tres años. Estos recortes incluyen una reducción en la contratación del sector público y los recortes en la inversión en importantes proyectos de infraestructura.

Simsek no concretó cuánto ahorro supondría ese plan, aunque algunos análisis publicados por los medios turcos han estimado la cantidad en alrededor de 100.000 millones de liras turcas o 3.000 millones de euros. Evren Kirikoglu, fundador de la consultora de estrategia de mercado Orca Macro, con sede en Estambul, dijo que cualquier ahorro inferior a 500.000 millones de liras «no tendrá impacto significativo». Es por ello que el país esté recurriendo a medidas agresivas y desesperadas.

Hasta ahora Erdogan había aplicado unas políticas heterodoxas, hablando de reducir la inflación a través de recortes de tipos. Sin embargo, todo empezó a cambiar desde junio del año pasado cuando, con el IPC ya desatándose repescó para su gabinete a Mehmet Simsek como ministro del Tesoro. A diferencia de su predecesor, Nureddin Nebati, este economista es un defensor de modelos más convencionales.

Simsek estuvo en el gobierno durante la crisis financiera y fue vicepresidente hasta su renuncia en 2018. Sin embargo, su retorno ya marcaba un claro punto de inflexión pues en su primera rueda de prensa ya anunció una enmienda a la totalidad de la era ‘heterodoxa’. «Turquía no tiene otra opción que volver a la racionalidad, todos nuestros esfuerzos tienen que ir a la estabilidad de precios». Sin embargo, no ha actuado con un verdadero plan de austeridad hasta casi un año después, superadas las elecciones municipales de marzo.

Turquía vuelve al superávit

El plan de Recep Tayyip Erdogan ha vuelto a llamar la atención de los mercados debido a los últimos datos mensuales de su balance presupuestario. Este mismo mes de mayo, con la entrada en vigor del plan, la nación otomana logró el mayor superávit presupuestario de su historia con cerca de 6.700 millones de dólares (los registros solo duran hasta 2006).

Este dato además ha llamado, pues viene después de cuatro meses consecutivos de pérdidas. De hecho, solo entre enero y marzo de 2024 se generó un agujero presupuestario de 15.800 millones de dólares. Ahora la duda está en si el país podrá reponerse y lograr el primer superávit anual en toda su historia reciente. Todos los expertos coinciden en que esta será la batalla clave para definir si realmente Turquía puede lograr la ansiada estabilidad de precios y atar al fin la volatilidad de la lira.

Coordinar las políticas es clave

Los expertos de BCA Research explican que «después de años de practicar políticas poco ortodoxas, los desequilibrios macroeconómicos en la economía turca se han agudizado y se necesitarán medidas de austeridad extremadamente dolorosas para lograr el equilibrio». Desde HSBC defienden en un reciente informe que el compromiso con políticas «ortodoxas basadas en reglas» podría conducir a una mejora más rápida y profunda de los fundamentos de la nación en la segunda mitad del año, según Murat Ulgen, jefe global de investigación de mercados emergentes del banco. «Se espera que la inflación disminuya y el déficit de cuenta corriente se reduzca, y las discusiones sobre la consolidación fiscal son alentadoras».

Estos recortes del gasto solo puede funcionar con una política monetaria más restrictiva (tipos de interés más altos) que genere ciertas sinergias que ayuden a moderar una inflación que está volviendo a desbocarse, superando ya el 75% interanual. «El CBRT ha señalado que mantendrá su política monetaria restrictiva tanto tiempo como sea necesario, mientras que las nuevas medidas fiscales indican que la combinación de políticas estará más coordinada», señalan desde BBVA Research en una nota publicada a finales de mayo. «En general, evaluamos que la actual combinación de políticas se está volviendo más integral y está comenzando a avanzar en conjunto en la dirección correcta», señalan desde BBVA Research.

El banco central de Turquía sube los tipos

Al margen de los ajustes fiscales, desde el año pasado el banco central de Turquía ha elevado los tipos de interés al 50% partiendo del 8,5% en un intento por controlar la inflación y estabilizar la economía. Tras el cambio de política monetaria, el gobierno prometió apoyar los esfuerzos de desinflación con medidas fiscales, especialmente porque se pronostica un déficit presupuestario del 6,4%.

En cualquier caso, el superávit actual supone un gran giro, pero el país se enfrenta a un déficit anual histórico. Las perspectivas del propio gobierno apuntan a un déficit anual del 6,4% de déficit público para 2024. Una previsión que quieren combatir desde Estambul a toda costa. «Dado que las medidas fiscales tardarán más en ser efectivas, creemos que otras medidas macroprudenciales complementarias serán esenciales para no perder tiempo en anclar las expectativas de inflación. Además, será necesario mantener estrictas las condiciones financieras durante más tiempo para iniciar un camino sostenido con el fin de fortalecer el mecanismo de transmisión monetaria», sostienen los economistas de BBVA Research.

Respecto a su Turquía finalmente ha entrado en el camino correcto, S&P Global elevó su nota a B + con perspectiva positiva el pasado mes de mayo, precisamente por la mezcla entre la subida de tipos y los recortes. «Tras las elecciones locales (de marzo) creemos que ha habido mejora en la coordinación entre la política monetaria y fiscal)», de modo que «pronosticamos un aumento de las entradas, yen cartera y disminución de déficit, junto con una disminución de inflación». Sin embargo, reconocen que esta será una batalla ardua con «un progreso lento».

La agencia señala que si Turquía empieza a lograr superávits presupuestarios como el de mayo «podríamos mejorar la recomendación». Pero creen que habrá que esperar a los próximos años para ver los resultados. «Revertir el desanclaje de las expectativas inflacionarias desde 2022 será costoso. No anticipamos que la tasa de inflación en Turquía caiga a un solo dígito hasta 2028». Fitch prevé que la inflación caerá al 23% y al 18% para 2025 y 2026, respectivamente. El propio gobierno prevé que habrá que esperar hasta dentro de dos años para ver el IPC cayendo a un solo dígito.

En cualquier caso, a pesar de que el último mes registrado (mayo) se saldó con un pico inflacionario del 75%, desde el propio gobierno creen que los esfuerzos fiscales a los que se han encomendado llevarán a que baje el IPC al 35%. Los expertos de ING, de hecho, creen que «ya ha tocado su pico cíclico». «Lo peor ya quedó atrás», dijo el ministro de Finanzas turco, Mehmet Simsek , en X poco después de la publicación de los datos. Las caídas permanentes de la inflación comenzarían en junio, situándola «probablemente por debajo del 50%» para finales del tercer trimestre.

«Independientemente de políticas más estrictas, la inflación subyacente no caerá mucho en los próximos meses desde el 45% actual debido a la devaluación monetaria en curso y al altísimo crecimiento de los salarios nominales», comentan desde BCA Research. De hecho creen que hace falta una nueva ronda de subidas de tipos de interés cercanas al 15% para contender del todo la inflación.

Tal es la necesidad de ahorro y de apuntalar los presupuestos por parte de la república otomana, que el gobierno estaría estudiando un nuevo impuesto a las ganancias bursátiles de hasta el 10% tras haberlo eliminado en 2008, según Bloomberg. Este nuevo gravamen sobre la bolsa nacional. En cualquier caso, aunque pueda haber tocado techo la inflación, todos los expertos y agencias coinciden que seguirá siendo una batalla implacable.

Recorte de gasto y subidas de tipos

La fragilidad económica y financiera se ha convertido en la norma en Turquía en los últimos años, con varias crisis de la lira y problemas con la inflación, que se han visto agudizados por los problemas geopolíticos, catástrofes naturales… Ahora, el Gobierno y el banco central están cambiando su estrategia. Las autoridades de Turquía intentaron controlar la inflación bajando los tipos de interés, asegurando que esta estrategia era la más eficiente para devolver a los precios a la senda correcta. Tras años de continuos ‘cabezazos contra la pared’, Turquía vuelve a aplicar el sentido común. «En general, evaluamos que la actual combinación de políticas se está volviendo más integral y está comenzando a avanzar en conjunto en la dirección correcta», señalan desde BBVA Research.

«Dado que las medidas fiscales tardarán más en ser efectivas, creemos que otras medidas macroprudenciales complementarias serán esenciales para no perder tiempo en anclar las expectativas de inflación. Además, será necesario mantener estrictas las condiciones financieras durante más tiempo para iniciar un camino sostenido con el fin de fortalecer el mecanismo de transmisión monetaria», sostienen los economistas de BBVA Research.

Con todo, «tampoco descartamos un ajuste monetario adicional, que no asignamos como caso base. Si la tendencia de la inflación mejora a un nivel en el que la inflación de fin de año caiga por debajo del 42% -límite superior del rango de pronóstico del CBRT-, podría haber un margen limitado para comenzar a aliviar con medidas muy graduales en el cuarto trimestre de 2024″.

En cualquier caso, aunque la inflación pueda estar más contenida, el sufrimiento de la lira podría no haber llegado a su fin. «La mejora en la posición de reservas de divisas del CBRT puede colocar a las autoridades en una posición más cómoda para permitir una mayor depreciación de la moneda. Todavía esperamos una caída del 15% para fin de año» comentan los expertos de Capital Economics. Sin embargo, reconocen que «los inversores parecen haberse sentido alentados por nuevas pruebas de que las autoridades están comprometidas con un enfoque ortodoxo para gestionar la economía. Además de las medidas adicionales de ajuste fiscal, y el CBRT ha seguido sugiriendo que los tipos de interés se mantendrán altas durante algún tiempo».

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