Más beneficios caídos del cielo | Economía

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El consejero delegado de CaixaBank, el día 27 en Valencia.
El consejero delegado de CaixaBank, el día 27 en Valencia.Kai Forsterling (EFE)

“Aquí no hay beneficios caídos del cielo”, afirma el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar. Se confunde. Su mayor beneficio neto (3.659 millones, alza del 48,1%), se debió sobre todo a un margen de intereses disparado en un 60,7%, hasta 7.364 millones, tres cuartas partes del margen bruto (que incluye también las comisiones).

Y el margen de intereses replica primordialmente el alza de los tipos de interés. Una decisión exógena a la entidad, nada que ver con su mayor eficiencia, tecnología o habilidad, que mejoran los costes de explotación, más moderados (alza del 5,2%).

La prueba de que se trata de beneficios derivados de la política monetaria crecientemente restrictiva del BCE en el período, y no de una virtud de las entidades, es que la tónica de todas fue similar, con diferencias lógicas según la gestión o la historia.

En el primer semestre, la media de aumento de los resultados brutos fue del 25%, con dos grandes puntas porcentuales contrarias (Bankinter, por arriba; Unicaja, por abajo), según el reciente Informe de Estabilidad Financiera, de otoño, del Banco de España.

El Gobierno de coalición promete para 2024 (aunque sin detalles) mantener el gravamen a sus beneficios. Los actos de presentación de resultados han servido para reactivar la protesta banquera.

En ella, Gortázar ha reemplazado a María Dolores Dancausa (de Bankinter): “Gravar al sector es pegarse un tiro en el pie”, dijo, populista. El buen argumento de la banca es su discriminación respecto a otras entidades financieras y otros sectores que también reciben lluvias gratuitas.

Lo suele reiterar Ana Botín (Santander). Quizá convendría tenerlo en cuenta y prorrogar las subidas en forma de tipos más diversos en el Impuesto de Sociedades.

El peor argumento es que los beneficios, aunque generosos, no alcanzan a cubrir el coste del capital. Que es —en síntesis—la remuneración esperada por los inversores para comprar acciones de cada entidad. Y así que el valor de mercado de los bancos, contra lo que aparenta, disminuiría. Casi todos insisten en eso.

El problema es que el Banco de España no les da la razón. Su cálculo es que la rentabilidad del sector (medida en resultados sobre fondos propios, ROE), fue del 12,1% en el primer semestre. Mientras, el coste del capital fue muy inferior: entre el 6,5% y el 8,5%. Y además, la rentabilidad aumentó tres puntos más que en el primer semestre de 2.022 (cuando Fráncfort aún no había escalado los tipos de interés).

De modo que “el nivel de rentabilidad se reveló holgadamente por encima de su coste de capital”, afirma. Las entidades usan otros baremos. Pero como no los detallan al milímetro, no pueden convencer.

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