¿Hasta cuánto bajarán los tipos y el Euríbor?
El Banco Central Europeo empieza a dar señales claras de que el ciclo de tipos altos ha tocado techo. Según la encuesta a analistas monetarios de junio de 2025, el BCE mantendría el actual tipo de facilidad de depósito (DFR) en el 2% al menos durante los próximos dos meses, con una bajada prevista al 1,75% en septiembre. Esta hoja de ruta sugiere una política monetaria de paulatina relajación, pero sin prisas.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ya dejó entrever la semana pasada que el organismo considera que el grueso de los ajustes ya se ha realizado. El recorte de 25 puntos básicos aplicado recientemente parece ser, más que el inicio de una serie acelerada de bajadas, un ajuste puntual dentro de una estrategia prudente. La inflación empieza a moverse dentro del rango objetivo, y el BCE no quiere arriesgarse a recalentar la demanda en un momento en el que las tensiones geopolíticas y los precios energéticos siguen generando incertidumbre.
Estas previsiones tienen implicaciones directas para los hogares europeos, en especial para los que tienen hipotecas a tipo variable. El Euríbor, principal referencia para estos préstamos, ha comenzado a moderarse tras tocar picos cercanos al 4% en 2023. Si se cumplen las proyecciones de los analistas, el Euríbor podría estabilizarse en niveles más manejables de cara a 2026 y 2027, en línea con un DFR en torno al 1,75%-2%. Aunque es poco probable que veamos los niveles ultrabajos de la pasada década, el escenario apunta a cuotas hipotecarias menos asfixiantes que las que muchos hogares han soportado en los últimos 18 meses.
El crecimiento de la eurozona sigue débil, pero al menos avanza. El informe prevé un modesto avance del 0,1% en la primera mitad de 2025, acelerando ligeramente hasta el 0,3% en los trimestres posteriores. En términos anuales, el PIB crecería alrededor del 1,2%. Estas cifras, aunque discretas, permiten al BCE mantener el pulso sin temor a una recesión inminente. Además, el mercado laboral se mantiene firme, con una tasa de desempleo estable alrededor del 6,3%.
En cuanto a los precios, las proyecciones muestran una inflación general descendiendo desde el 2,1% en 2025 hasta situarse alrededor del 2% en 2028. La inflación subyacente, más persistente, seguirá un camino similar, partiendo del 2,5% este año y convergiendo también hacia el 2% en el horizonte a tres años. El consenso de los analistas refleja un panorama de menor volatilidad inflacionaria a medio plazo, lo que facilita al BCE planificar su política sin sobresaltos.
Aunque el 55% de los expertos aún ve posible que la inflación supere el 2% este año, este riesgo disminuye en los siguientes ejercicios. De cara a 2026, solo el 40% ve factible un repunte por encima del objetivo, y para 2027 y 2028 el panel ve un escenario equilibrado, con un 50% de probabilidades de rebasar el 2%.
Para los mercados, estos datos consolidan la expectativa de que el BCE se moverá con mucha cautela. Ni recortes drásticos ni giros bruscos: un camino previsible, que los hipotecados agradecerán si consigue contener el Euríbor y estabilizar sus cuotas sin volver a generar tensiones de precios.







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