Francia y Alemania, presionadas para tomar postura sobre la presidencia del BEI

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El final del año está a la vuelta de la esquina y también el fin del mandato del actual presidente del Banco Europeo de Inversiones, Werner Hoyer. La carrera en la que compiten la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, y la ex vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, se aproxima a su recta final y, en este contexto, el ministro de Finanzas de Bélgica, Vincent Van Peteghem, apremia a Francia y Alemania a desvelar a qué candidato apoyarán cada uno.

El titular de Finanzas belga, que lidera las negociaciones para seleccionar un candidato a capitanear el brazo inversor de la UE, ha señalado este miércoles que «es importante que los mayores accionistas dejen clara su postura. No falta tanto», ha dicho en relación a París y Berlín, que con un 18% del capital del banco cada uno son los principales accionistas del BEI, junto con Roma.

Imprimió, de esta forma, cierto sentido de premura y presión Van Peteghem a su llegada al encuentro de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo). «Necesitamos tomar una decisión de forma urgente», ha aseverado, ya que una vez «los mayores accionistas dejen clara su postura, podemos avanzar rápidamente».

No parece, según ha reconocido el titular de Finanzas belga, que vaya a ser en la reunión de esta semana que se resuelva quien llevará la batuta del BEI. «No creo que hoy o mañana se den pasos formales», ha concretado. Aunque sí informará al resto de ministros de Economía y Finanzas del punto en el que se encuentra el proceso de selección, durante el desayuno de mañana.

«Iría en detrimento del Banco y de la UE que no tengamos éxito en seleccionar un nuevo presidente del BEI», ha indicado Van Peteghem que ha reconocido que se han realizado múltiples consultas formales entre sus homólogos. Así pues, insta a tomar una decisión «más pronto que tarde» porque considera «nos estamos quedando sin tiempo».

A la presidencia del vehículo inversor comunitario no solo concurren Calviño o la política danesa, Vestager. Sobre la mesa están otros tres nombres de relevancia: el exministro de Finanzas italiano durante el Gobierno de Mario Draghi: Daniele Franco, la vicepresidenta del BEI, la polaca Teresa Czerwinska, y otro vicepresidente del Bei, Thomas Ostros, que además fue ministro de Asuntos Financieros Educación y Comercio de Suecia en el arranque de la década.

En la cuenta para que uno de los candidatos salga elegido hay que tener en cuenta que se necesitará mayoría, tanto en el apoyo del número de Estados miembro como del accionariado del BEI. Concretamente, el nuevo presidente deberá aglutinar el 68% del capital social del BEI y 18 Estados miembros de apoyo, es decir, algo más que una mayoría del 50%.

En ese cálculo es necesario considerar que Alemania, Francia e Italia cuentan con un 18% de participación en el accionariado cada uno. Por lo que el eje franco-alemán tendrá las llaves de la presidencia de la institución. España cuenta con un 11,27%, seguido de algo más del 5% de Bélgica y de Países Bajos y Polonia con el 4,5% del capital social.

Por el momento, ni París ni Berlín han hecho claras aún sus posturas. El ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner llegó a la reunión de ministros de Economía de la UE del pasado octubre anunciado que el Gobierno alemán había adoptado una decisión, que por el momento no haría pública. Berlín finalmente se decantará por Calviño, según avanzó Bloomberg, lo que dejaría en manos de Francia el peso de tal decisión.

Calviño confía en su candidatura

La urgencia que ha dejado entrever Bélgica ha llegado hasta Calviño. Preguntada por el mensaje del titular de Finanzas belga a Francia y Alemania, la vicepresidenta primera ha señalado que corresponde a Bélgica «gestionar los tiempos» y ha valorado como «bueno» que una «institución tan importante como el BEI tenga su nuevo presidente el día 1 de enero del 2024, que es cuando termina el mandato del actual presidente».

En todo caso, la ministra de Asuntos Económicos ha evitado realizar comentarios concretos al respecto y ha reiterado que «la candidatura de España es fuerte y tenemos fuertes apoyos». Además, ha descartado que la candidatura de Madrid a acoger la sede de la Autoridad Europea contra el Blanqueo de Capitales (AMLA por sus siglas en inglés) se utilice como moneda de cambio para conseguir su presidencia del BEI: «se trata de dos procesos que no tienen relación y que desde el punto de vista de España no tiene que conectarse en absoluto».

En www.eleconomista.es

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