Ferrovial, ACS y Sacyr lucen previsiones de miles de millones en dividendos de sus concesiones | Empresas



Decenas de vehículos transitan la autopista canadiense 407 ETR, que sirve de circunvalación a la ciudad de Toronto y está operada por Ferrovial.

Los mayores grupos españoles de infraestructuras han virado su estrategia hacia la explotación de concesiones de infraestructuras, con las que también nutren sus negocios de construcción, y están en disposición de anticipar la recepción de miles de millones en dividendos procedentes de autopistas, aeropuertos, hospitales, etcétera. Parte de esas entradas en caja, para grupos como Ferrovial, Sacyr y ACS, esta última a través de la participada Abertis, se reinvierten en nuevos proyectos concesionales, pero otra porción sustancial tendrá como destino el bolsillo de los accionistas.

Con activos tan consolidados como la autopista 407 ETR de Toronto (Canadá) y otros que han superado la fase de rampa de lanzamiento, como las carreteras con peajes dinámicos de Texas (EE UU), Ferrovial ha anticipado al mercado que espera 2.200 millones de sus concesiones, en forma de dividendos, entre 2024 y 2026. En ese mismo periodo, la compañía que lidera Rafael del Pino se ha comprometido a remunerar a sus accionistas con 1.700 millones.

Ferrovial viene de obtener 4.800 millones en dividendos de sus autopistas y aeropuertos, principalmente el londinense de Heathrow, entre 2013 y 2022. La cosecha va a mucho más, según sus últimas estimaciones, a partir de una cesta de activos bajo gestión que ha pasado de una valoración (equity value) de 13.000 millones de euros al cierre de 2014 hasta los actuales 24.900 millones que marca el consenso de los analistas que siguen a la cotizada en Nueva York, Madrid y Ámsterdam.

Sacyr, al igual que Ferrovial, ha desinvertido en el negocio de los servicios y carga en el área concesional sus mayores expectativas de desarrollo. La empresa acaba de ejecutar una ampliación de capital del 9,6%, por la que ha captado 222 millones, para soportar sus compromisos de aportación de fondos a nuevos proyectos concesionales, como el Anillo Vial Periférico en Perú, la autopista estadounidense I10 de Luisiana (2.100 millones de dólares de inversión aparejada), y las italianas Via del Mare y la A21. Las estimaciones de Sacyr pasan por recibir 1.000 millones en dividendos de sus concesiones entre 2024 y 2027, cifra que ascendería a 3.500 millones si se toma el periodo 2024-2033 (352 millones de media anual).

La firma que preside Manuel Manrique está inmersa en un momento de inversión para captar nuevos proyectos, pese a lo que ha anunciado el reparto de 225 millones de euros en efectivo a sus accionistas entre 2024 y 2027, y se dispone a elevar el capital propio invertido en concesiones de 1.600 a 2.600 millones en estos cuatro años, y a 5.000 millones en 2033. Su objetivo es duplicar en valor el capital invertido en los próximos ejercicios.

Estados Unidos es el mercado prioritario para todas estas empresas, al calor de programas de inversión en Virginia, Tenessee Carolina del Norte o Georgia. Tal y como informó CincoDías, las dos referencias citadas, junto a ACS y Acciona, se disputan una decena de autopistas en el mercado norteamericano, en el que ya están presentes.

ACS está apostando fuerte por el desarrollo de Abertis, cuyo accionariado comparte con la italiana Mundys. En una carrera por recuperar negocio tras el vencimiento de autopistas en España como la AP-7, AP-2 y AP-4, la concesionaria catalana ha invertido en nuevos proyectos en Estados Unidos, México y Puerto Rico, además de ampliar los plazos de concesión en otros mercados, como Francia o Chile. Con 35 concesiones en su cesta, Abertis estima que generará un flujo libre de caja de 27.000 millones hasta 2033, de los que 11.000 millones vendrán de los dividendos aportados por sus autopistas (mejorando los 4.100 millones entre 2019 y 2023). La empresa que dirige José Aljaro tiene comprometido el reparto de un mínimo de 600 millones anuales entre sus accionistas, lo que totalizaría 6.000 millones hasta 2033.

Abertis trata de salvar en estos momentos su mayor contrato en EE UU, el de la operación de la autopista texana SH-288, cuya reversión a manos públicas está bajo análisis del Departamento de Transportes de Texas. La empresa aspira a pactar un nuevo marco de relación con la Administración, por el que se mantendría al frente de la operación, o al cobro de una compensación superior a los 1.700 millones, tal y como prevé el actual contrato. Pese a este contratiempo, Abertis ha llevado su cartera de ebitda de los 79.000 millones estimados para el periodo 2019-2070, a una nueva cifra de 160.000 millones para el intervalo 2024-2070.

Más allá de Abertis, ACS tiene otras tres referencias en el mercado concesional: Iridium, Hochtief PPP Solutions y Pacific Partnerships. La valoración de sus 97 activos (34 autopistas y 13 líneas de ferrocarril, entre ellos) es de 2.700 millones y subiendo. El grupo, que tiene bajo su ala más de 58.000 millones en inversión, ha aportado 1.700 millones en capital propio, cifra que aspira a duplicar de aquí a 2030.

Con deuda sin cargo a las matrices, sino a los propios activos, las empresas han ido elevando en los últimos años las garantías de rentabilidad de este tipo de negocios, en los que se adelantan cánones, o se sufragan importantes obras, a cambio de años de explotación del tráfico. Ferrovial, por ejemplo, se vale de un alto grado de libertad para fijar tarifas, mientras que Sacyr tiene un alto porcentaje de sus contratos ligados a la inflación y con ingresos mínimos garantizados. Este último blindaje sirvió para que el grupo aguantara el desplome del tráfico en sus autopistas durante los peores momentos de la pandemia.

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