FCC aprueba la salida a Bolsa de su filial Inmocemento por 1.600 millones de euros y casi sin liquidez

FCC aprueba la salida a Bolsa de su filial Inmocemento por 1.600 millones de euros y casi sin liquidez


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FCC, el grupo constructor y de servicios, ha aprobado este jueves el último movimiento de la hoja de ruta que ha dibujado Carlos Slim, su principal accionista, con el objetivo de agrupar todas sus participaciones inmobiliarias y hacer aflorar su valor en Bolsa. La Junta de Accionistas de la compañía, donde Slim controla más del 80%, ha dado luz verde al proyecto de escisión de su filial Inmocemento, que pretende comenzar a cotizar a finales de año, por un valor de 1.596 millones de euros a través de un listing, es decir, que los mismos accionistas mantendrán el porcentaje actual que tienen en FCC también en su spin off inmobiliario.

La operación consiste en escindir dos patas del negocio del FCC y juntarlos en la misma compañía: la cementera que proviene de Cementos Portland, y donde FCC controla el 99,028%; y el lado inmobiliario en el que la compañía es propietaria del 80% y el otro 20% restante está en manos de Carlos Slim a través de una de sus sociedades, Soinmob Inmobiliaria Española. Bajo este paraguas es donde ha agrupado las compras que ha venido realizando los últimos años en Realia y Metrovacesa. En la primera, Slim alcanza una participación total del 92% tras la última adquisición del 15% que hizo en marzo al fondo Polygon y que articuló a través de dos sociedades, la primera es FCyC, filial de FCC que ahora sale a Bolsa y, la segunda, Finver Inversiones 2020, otro de sus brazos financieros en España. También se incluirán en la compañía Jezzino Uno, con el 100% del capital; y Metrovacesa, donde FCC ostenta el 21,224% de manera indirecta.

El objetivo de los accionistas, como en todo listing, es mantener su participación inicial en la nueva cotizada, lo que dará lugar a una compañía con escasa liquidez y un free float (capital que cotiza libre en el mercado, en manos de pequeños accionistas o de participaciones minoritarias) próximo al 6%-7%. Esto implica que por cada acción que posean de FCC recibirán una acción de Inmocemento.

Carlos Slim ve valor en el inmobiliario español, el antiguo ladrillo que no ha vuelto a ser el que fue desde el estallido de la burbuja en el año 2008. Con la construcción de nueva vivienda deprimida, el sector está lejos de recuperar, al menos, una velocidad de crucero de 100.000 viviendas al año, todavía alejada. El último dato ronda las 87.000. Hace dos años que el magnate mexicano hizo su aparición en el capital de Metrovacesa, una de las tres promotoras cotizadas de nuevo cuño. Desde entonces el mercado vigila de cerca su aproximación a la compañía ante la posibilidad de que pueda hacer lo mismo que con Realia, pero, hasta la fecha, los bancos propietarios de la promotora (Santander y BBVA) con mayor banco de suelo de España no están dispuestos a vender. La realidad es que Metrovacesa sigue cotizando con un descuento cercano al 40% sobre lo que valen realmente sus inmuebles si mañana decidiera venderlos todos a precio de mercado, unos 2.000 millones de euros y el objetivo de Slim es aflorar el valor intrínseco de sus inmobiliarias. A ello se suma la inflación y el aumento de los precios de la construcción, no solo en materiales, también en salarios, del que se beneficia Cementos Portland.

Para las cifras del grupo, poner a cotizar a Inmocemento supone escindir un 9,8% de sus ingresos y el 16,15% del ebitda del grupo. A cierre de 2023, la cementera representó 614 millones de euros de su negocio y 140 millones de euros del ebitda (el 6,8% y 9,1%, en cada caso). Por su parte, la inmobiliaria generó 254 millones en ingresos que se tradujeron en 105 millones de beneficio bruto, el 3% y 7%, respectivamente.

En la junta también se ha aprobado el nombramiento de Esther Alcocer Koplowitz, presidenta de la compañía, como consejera dominical de la sociedad por un periodo de cuatro años, que hasta ahora estaba representada en el consejo a través de su sociedad Dominum Desga. Y se ha dado luz verde también a un dividendo flexible -porque se puede pagar en acciones o en metálico- de 283,5 millones de euros, lo que equivale a 0,65 euros brutos por acción, un 30% que los 0,5 euros que la empresa abonó el año pasado. Implica una rentabilidad por sus accionistas del 4,6% teniendo en cuenta que cotiza sobre los 14 euros.

En www.elmundo.es

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