En Huelva, Wafira forma a 250 mujeres marroquís para que desarrollen sus proyectos empresariales mientras trabajan en la colecta de frutos rojos







Huelva es una provincia que acoge proyectos de migración circular. En el caso de la campaña de frutos rojos, hace ya veinte años que funciona. Natalia Aguilera, gerente de cooperativas agroalimentarias de Andalucía en Huelva, nos explica que las cooperativas de agricultores “son los que contratan a estas mujeres. Al final, es un proyecto solidario porque las cooperativas lo entienden como un proyecto social. Estas mujeres les aportan ayuda a nivel de campo y de trabajo y es una manera de devolverles y agradecer ese esfuerzo que ellas hacen en su día a día”. Wafira es un proyecto que se enfoca en las mujeres que van a Huelva a trabajar dicha campaña.

Antonio Alvarado, jefe de la dependencia de trabajo y migración de la subdelegación del Gobierno en Huelva, nos explica que ‘wafira’ significa ‘abundancia’ en árabe dariya. “Este complemento esencial en la migración circular es un proyecto de co-gobernanza dirigido a un perfil muy concreto, en el que se seleccionan según su perfil y su proyección profesional”, cuenta.

Lo que se les quiere es ayudar a tener un segundo recurso económico.

Durante el primer año de Wafira, se dio formación a cincuenta mujeres. En este segundo año, han podido ampliar su capacidad a doscientas cincuenta mujeres. Entre las estudiantes, hay mujeres que llevaban en la campaña de frutos rojos sus veinte años de existencia. Según Natalia Aguilera, “se ha seleccionado a mujeres que ya llevan viniendo bastantes años a Huelva y lo que se les quiere es ayudar a tener un segundo recurso económico”.

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“La secretaria de estado de migraciones del ministerio de inclusión, seguridad social y migraciones es quien coordina todo este programa. Hay una labor de que a estas personas que están en una migración que es regular, ordenada y segura se le dé una continuidad a una proyección profesional”, nos cuenta Antonio Alvarado, jefe de la dependencia de trabajo y migración de la subdelegación del Gobierno en Huelva.

El objetivo es que las marroquís tengan un plan de negocio que desarrollen cuando vuelvan a su país y, de esta forma, generen otra fuente de riqueza.

Los tipos de formación

En febrero comenzó la formación de estas mujeres. Terminará a mediados de junio. “Tenemos el cronograma por meses, respetando el ramadán”, nos cuenta la gerente de cooperativas agroalimentarias de Andalucía en Huelva.

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La formación que se desempeña en el proyecto de formación de Wafira son de tres tipos durante las siete sesiones. Además, cuentan con un traductor-mediador para que la comunicación sea lo más fluida posible.

En las primeras, se trabajan las habilidades personales con el objetivo de que obtengan mayor seguridad en ellas mismas para que tengan la confianza de dar forma al plan de negocio. Además, también tratan la inteligencia emocional como la capacidad de gestionar las emociones en situaciones complicadas.

Tras esta, forman las habilidades de emprendimiento para posteriormente dar una formación más prolongada para generar el plan de negocio de la idea que tiene cada una de ellas, que desarrollarán en Marruecos posteriormente.

Las sesiones tienen una duración de tres horas y se realizan por la tarde, “en horario de no trabajo para ellas”, recuerda la gerente.

El apoyo en Marruecos

Harán un seguimiento de la continuidad de los negocios que monten.

Tras recibir la formación en Huelva, deben llevar a cabo su plan de negocio en Marruecos. “Allí estarán la Organización Internacional de Trabajo y la Agencia de Emprendimiento de Trabajo en Marruecos, que apoyarán y harán un seguimiento de la continuidad de los negocios que monten.

Desde la fase de formación, tienen en mente que necesitarán montar el negocio con algún socio, normalmente un familiar, “porque ellas quieren volver a trabajar a España la campaña de frutos rojos, por los que necesitan un apoyo societario”, nos cuenta la gerente. Antonio Alvarado puntualiza: “Es una ocasión fantástica para poder copilar unas cantidades económicas y reinvertirlo en sus propios negocios en Marruecos”.

Además, el jefe de la dependencia de trabajo y migración de la subdelegación del Gobierno en Huelva afirma: “Evidentemente es un empoderamiento de la mujer árabe que, claramente, se ve cómo evoluciona y tiene la capacidad autónoma de avanzar, de crecer, de enriquecer a sus tierras y sus pueblos”.

Se genera una riqueza compartida.

Por último, no podemos olvidar que ellas también apoyarán a Marruecos. “Al final, con estos negocios que estas mujeres van a montar en sus países de origen se genera una riqueza compartida”, explica Natalia Aguilera y Antonio Alvarado la apoya: “Si los planes de trabajo tienen una continuidad, afectará, no solamente a estas mujeres y a su familia, sino también tendrá impacto en la geografía local, en cuanto a la economía y a la sociedad”.

Los futuros proyectos

Sus negocios crecen cada año.

Antonio Alvarado confirma que se ha estudiado la continuidad a la vista de los resultados y la evaluación del primer año. Nos cuenta algunos de los ejemplos laborales que se han desarrollado en Marruecos tras el primer año de Wafira: “Han puesto un taxi al servicio, han creado un obrador de confitería y repostería marroquí, han llevado a cabo un taller de confección y han abierto una tienda de ropa y artesanía. Sus negocios crecen cada año gracias al impulso que hacen al ver con una perspectiva de conocimiento de cómo gestionar su negocio”.

Entre los planes de negocios que se están desarrollando este año hay una tienda de reacondicionamiento de electrodomésticos y una panadería.

En www.rtve.es