El nuevo ESG en Europa es «Energía, Seguridad y Geopolítica» ante la amenaza rusa

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La inversión en ESG, el acrónimo para referirse a medioambiente, aspectos sociales y de gobernanza (Environmental, Social and Governance, en inglés), está sufriendo una mutación en los últimos meses en Europa. Antes de que llegara la pandemia de Covid, el ESG era una de las tendencias más fuertes en el mundo de la inversión, pero el desarrollo de los acontecimientos desde aquel momento parece haber diluido la importancia del ESG para los inversores. Han surgido serios desafíos para la zona euro en los últimos años, como la guerra en Ucrania, que están forzando a la inversión a seguir criterios muy diferentes. Ahora, el ESG en Europa parece haber adquirido un nuevo significado y el CEO de las bolsas europeas Euronext, Stephane Boujnah, lo ha redefinido este jueves: Energía, Seguridad y Geopolítica, un giro radical frente a los principios que prevalecían antes. Las palabras de Boujnah ratifican lo que ya estaban anticipando otros líderes, como Draghi, Macron o Kallas, que piden esfuerzos al Viejo Continente para aumentar el gasto en su propia seguridad, tanto energética, como militar.

En los últimos años Europa ha sido una de las puntas de lanza del auge de la inversión ESG. Tener en cuenta criterios morales ha sido una demanda que ha sido escuchada por la industria de la inversión, con las gestoras adoptando estos principios de responsabilidad a la hora de elegir dónde se colocaba el dinero de sus partícipes, y esto, a su vez, ha llevado a las empresas a tratar de mejorar su impacto en aspectos que van más allá de la rentabilidad pura y dura, aunque en ocasiones se haya podido caer en el pecado del «postureo sostenible». Pero el foco parece estar cambiando, y aunque parece imposible que la inversión ESG vaya a desaparecer, lo cierto es que Europa tiene otras prioridades que atender.

Stephane Boujnah, CEO de Euronext, lo ha explicado esta semana en una conferencia en Frankfurt. «El cambio desde el ESG, tal y como lo conocemos, hacia el ESG de energía, seguridad y geopolítica, está ocurriendo en este mismo instante», explica Boujnah. A su juicio, se está produciendo un «cambio fundamental» en cómo los líderes europeos están enfocando este tipo de gasto en este momento. Europa necesita invertir en su seguridad, energética y de defensa, en un mundo que está reviviendo viejos fantasmas del pasado.

Parece que Europa tendrá que sustituir, al menos temporalmente, las siglas ESG hacia objetivos que nada tienen que ver con los del pasado. La prioridad empieza a ser la defensa, pero también conseguir mantener un mercado de la energía sostenible, para evitar que se vuelvan a repetir las tensiones en los precios que se vieron en los años 2022 y 2023, un proceso que generó los primeros focos de presión inflacionista en la zona euro. Para muchos líderes europeos, esta nueva inversión ESG debería ser financiada con emisiones comunes, como se hizo durante la crisis del Covid, con el lanzamiento de los primeros eurobonos.

Inversión conjunta: eurobonos para financiar la defensa

El Covid marcó un antes y un después en el mercado de deuda europea al desembocar en la primera emisión de eurobonos en la historia. Europa mutualizó su deuda por primera vez, compartiendo riesgos y costes para financiar el apoyo económico ante la pandemia. El desafío actual de Europa no es menos grave y muchos líderes del Viejo Continente avisan de la necesidad de centrar esfuerzos para evitar quedarse atrás frente a la amenaza rusa. Abogan por repetir el esquema de financiación que se implementó durante el Covid.

Kaja Kallas, la primera ministra de Estonia, ha planteado este mes de febrero la posibilidad de que Europa lleve a cabo una emisión de 100.000 millones de euros en eurobonos para aumentar el gasto en defensa de la Unión. La petición de Kallas llega con la exigencia de fondo de Donald Trump, el candidato republicano a las elecciones de Estados Unidos, de que los aliados europeos cumplan su compromiso con la OTAN de inversión en defensa, al que han faltado en los últimos años, de financiar su defensa con un gasto del 2% de su PIB en este esfuerzo.

El planteamiento de Kallas ha sido apoyado por varios líderes europeos, como Emmanuel Macron, quien consideró la propuesta de «valiente» y reconoció que «sea como sea, tenemos que invertir mucho más». Además, Macron recalca ahora la importancia de acelerar el proceso de integración total de la Unión, un esfuerzo para el que la emisión de los primeros eurobonos supuso un gran paso adelante.

El llamamiento de Kallas y de Macron también ha tenido el apoyo de una de las figuras más reconocidas de la Unión Europea, Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo y expresidente del Consejo de Ministros de Italia. «En los últimos años se han producido muchos cambios profundos en el orden económico global. Estos cambios han tenido una variedad de consecuencias, y una de las más claras es que vamos a tener que invertir una enorme cantidad de dinero en un periodo de tiempo relativamente corto en Europa», considera Draghi. En la misma conferencia, y en la misma línea, Paolo Gentiloni, Comisario europeo de Economía, apoya que esta inversión repita el formato de la financiación común en los próximos años. «Ha funcionado bien para lidiar con crisis, y no veo ninguna razón para no seguir utilizando financiación común para conseguir los objetivos comunes», explica.

«Vamos a tener que invertir una enorme cantidad de dinero en un periodo corto de tiempo», cree Mario Draghi

La urgencia por financiar el aumento del gasto militar y armamentístico en Europa ante las amenazas de Rusia no es nueva, y ha llevado a los líderes a recuperar el mismo planteamiento que ya hicieron en los primeros meses de la Guerra de Ucrania. Ya entonces, en marzo de 2022, desde Bruselas se empezó a pensar en repetir el esquema de financiación de la pandemia, un planteamiento que se aparcó hasta la fecha, pero que ahora se ha vuelto a poner sobre la mesa.

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