El cultivo de opio en Afganistán, que suponía hasta el 7% del PIB del país, cae un 95% tras la prohibición talibán



EL cultivo de opio en Afganistán ha disminuido en aproximadamente un 95% tras la prohibición de las drogas impuesta por el Gobierno talibán en abril de 2022, según un nuevo informe publicado este domingo por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Los funcionarios de la ONU han asegurado que la fuerte reducción ha tenido consecuencias humanitarias inmediatas para los agricultores que dependían de los ingresos del cultivo de opio. No obstante, «esto presenta una oportunidad real para lograr resultados a largo plazo contra el mercado ilícito del opio y el daño que causa tanto a nivel local como global», ha asegurado la directora ejecutiva de la ONUDD, Ghada Waly.

La funcionaria ha añadido que Afganistán necesita urgentemente una fuerte inversión en medios de vida sostenibles, para así brindar a los agricultores afganos oportunidades distintas del opio. Casi el 80% de la población del país depende de la agricultura y Afganistán ya enfrenta su tercer año consecutivo de sequía.

Hasta 2023, el valor de las exportaciones de opiáceos de Afganistán por sí solo excedía con frecuencia el valor de los bienes y servicios exportados legalmente por el país, según el informe, pero muchos agricultores afganos han optado por cultivar trigo, que genera muchos menos ingresos que el opio.

Tras el regreso de los talibán al poder en agosto de 2021, el líder supremo del grupo, Hibatullah Akhundzada, prohibió el cultivo de amapola en Afganistán mediante un decreto de abril de 2022. En el pasado, alrededor del 90% de la cosecha mundial de adormidera, que es la base del opio y la heroína, procedía de Afganistán.

El 7% del PIB

El máximo histórico de producción de opio se dio en el año 2017, con un total de 9.900 toneladas por un valor de unos 1.400 millones de dólares en ventas de los agricultores, lo que se traduce aproximadamente en el 7% del PIB de Afganistán, según la ONUDD.

Teniendo en cuenta el valor de las drogas para la exportación y el consumo local, junto con los precursores químicos importados, la ONUDD considera que la economía ilícita global de opiáceos del país ese año ascendió a nada menos que 6.600 millones de dólares.

Por su parte, Estados Unidos gastó 8.600 millones de dólares entre 2002 y 2017 para acabar con el comercio de drogas edesde Afganistán, negando fondos a los talibanes antes y después de alcanzar el poder.

En www.eleconomista.es