El BCE vuelve a subir los tipos de interés un cuarto de punto







El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir de nuevo los tipos de interés un cuarto de punto en línea con la estrategia seguida durante el último año, a raíz del aumento de precios provocado por la guerra en Ucrania. Con el objetivo de rebajar la inflación, el supervisor ha llevado a cabo el décimo aumento consecutivo en el precio del dinero, por lo que la tasa general de tipos pasa del actual 4,25% al 4,50%, y se queda cerca del valor más alto en su serie histórica.

Así lo ha decidido el Consejo de Gobierno tras la reunión mantenida este jueves, después de que la inflación siga en niveles máximos, pese a los descensos de los últimos meses: en agosto, la tasa interanual se mantuvo en el 5,3%, lejos del objetivo del 2% que marca el supervisor. 

«Para reforzar el progreso hacia su objetivo, el Consejo de Gobierno ha decidido hoy subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos», apunta el organismo en una nota remitida a los medios, de acuerdo a una decisión que no se ha tomado por unanimidad, tal como ha asegurado en rueda de prensa la presidenta del organismo, Christine Lagarde, y en la que algunos de los consejeros del BCE hubieran preferido dar una pausa al ritmo de subidas.

Y es que el BCE ha llevado a cabo en los últimos meses el aumento de tipos más rápido de su historia: 450 puntos básicos en poco más de un año, pasando del 0% en junio de 2022 al 4,5% de este jueves. Se queda solo a 25 puntos básicos de alcanzar el máximo registrado en octubre del año 2000.

En consecuencia, el tipo de interés de las operaciones principales de financiación y los tipos de interés de la facilidad marginal de crédito y de la facilidad de depósito aumenta hasta el 4,5%, el 4,75% y el 4 %, respectivamente, con efectos a partir del 20 de septiembre de 2023.

El Consejo de Gobierno del BCE ha señalado que las anteriores subidas de los tipos de interés «siguen transmitiéndose con fuerza» y las condiciones de financiación han vuelto a endurecerse y están frenando cada vez más la demanda, «lo que es un factor importante para que la inflación vuelva al objetivo«.

La decisión llega de forma previa a la Reserva Federal (Fed), que en julio volvió a elevar los tipos de interés 0,25 puntos tras el parón del mes de junio y los colocó en una horquilla del 5,25% al 5,5%, situándolo así en su máximo en 22 años. A la espera de conocer por qué opción se decanta, su presidente, Jerome Powell, afirmó a finales de agosto que el regulador seguirá subiendo los tipos hasta que se logre dominar la inflación, especialmente la subyacente.

El proceso de subidas se acerca a su fin

Con esta decisión, el organismo ha adelantado que, con este décimo aumento, las subidas en los tipos de interés se acerca a su fin: «Sobre la base de su evaluación actual, el Consejo de Gobierno considera que los tipos de interés oficiales del BCE han alcanzado niveles que, mantenidos durante un período suficientemente largo, contribuirán de forma sustancial al pronto retorno de la inflación al objetivo«, ha señalado el supervisor en el comunicado.

No obstante, el Consejo de Gobierno «continuará aplicando un enfoque dependiente de los datos para determinar el nivel de restricción y su duración apropiados«, han advertido. Y para ello «se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria».

Esto implica que el organismo no cierra la puerta a una nueva subida en próximos Consejos de Gobierno, tal como ha recalcado Lagarde ante las preguntas de los periodistas: «No estoy diciendo que estemos en tipos máximos», ha insistido.

El aumento de los márgenes empresariales y del gasto, entre las razones del BCE para subir los tipos

En este sentido, la vicepresidenta primera del Gobierno en funciones, Nadia Calviño, ha pedido analizar «con detalle» las explicaciones del BCE sobre la nueva subida de tipos de interés, una decisión que espera «ponga fin al rápido incremento del último año y se pase a una fase de mayor estabilidad».

El BCE revisa el cuadro de previsiones macro

Ante este contexto, las economías ya están dando señales de agotamiento. La Comisión Europea prevé que el PIB de la eurozona crezca un 0,8% este año, con España a la cabeza entre los principales países (2,2%) y Alemania (-0,4%), a la cola.

En la misma línea, en la reunión de este jueves el Consejo de Gobierno también ha revisado el cuadro de previsiones macroeconómicas, rebajando las expectativas de crecimiento económico en la eurozona y al alza las de inflación respecto a junio, cuando se actualizaron por última vez.

Así, ha rebajado dos décimas, hasta el 0,7%, el crecimiento económico previsto para la eurozona en 2023, mientras que ha aumentado dos décimas su estimación de inflación media para este año al 5,6%. El organismo mantiene para este año la previsión de inflación subyacente, la que no tiene en cuenta alimentos o energía, en el 5,1 % en 2023, y la rebaja ligeramente para los dos siguientes.

Este mismo miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoció que el retorno al objetivo del 2% de inflación en la zona euro «llevará tiempo», al ver en «la persistencia de una inflación elevada» un «gran desafío económico» para la UE. «Christine Lagarde y el Banco Central Europeo están trabajando incansablemente para frenar la inflación», señaló en su comparecencia en Estrasburgo, en el que es su último discurso del estado de la Unión de esta legislatura.

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