El BCE dejará de financiar a España más de 40.000 millones en plena escalada del gasto militar
El Gobierno pierde poco a poco el sostén del Banco Central Europeo (BCE). El eurobanco inició hace dos años su retirada como gran comprador de deuda pública como parte de su estrategia para frenar la inflación y se prepara para dejar de financiar a España más de 40.000 millones de euros, según trasladan a Vozpópuli fuentes financieras. Un ‘golpe’ para el plan del Tesoro Público en medio de la presión de Estados Unidos para que los países europeos aumenten el gasto militar hasta el 5% del PIB.
Se trata de una cantidad nada desdeñable, ya que supone más del 10% de los bonos y obligaciones con sello del Estado español que tenía en sus manos el BCE a cierre de 2024. El banco central atesora 368.388 millones en deuda pública española, que representan el 26% del total, según los registros oficiales, actualizados a febrero.
El BCE activó el repliegue en la tenencia de compra de deuda pública en marzo de 2023, cuando dejó de reinvertir parte de los bonos que adquirió de forma masiva sobre todo en pandemia. Ante las dudas de los inversores, lanzó un salvavidas a los países periféricos para controlar las primas de riesgos y que tuvo como resultado que el banco central se convirtiera en el principal acreedor de muchas economías europeas
Este fue el caso de España, de la que llegó a amasar en las arcas del Banco de España, a través de quien canaliza las adquisiciones, 413.125 millones en obligaciones, bonos y letras. Esto es, llegó a controlar más del 33% de la deuda emitida por el Estado central para financiar sus necesidades de liquidez.
Un reto que se suma a la carga de intereses
Desde 2024, el BCE ya ha dejado de recomprar los bonos que vencían y que adquirió dentro de este plan antipandémico, conocido como Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP por sus siglas en inglés).
El repliegue supondrá un reto para el Tesoro Público, que también enfrenta el pago de más de 38.000 millones al año sólo en intereses hasta 2027, como advierten desde S&P Global. Pero sobre todo por la presión de Estados Unidos a la Unión Europea para subir el gasto militar. Pedro Sánchez se resiste a destinar más del 2% a este cometido, pero el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ya confirmó este jueves que la Alianza propondrá subirlo, como quiere Donald Trump.
- Como parte de su cruzada contra la inflación, el BCE está retirando liquidez del mercado y ya no compra los bonos públicos que vencen
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- El Tesoro Público confía en suplir al BCE, con los bancos y aseguradoras como mejor posicionados
La fórmula para rearmar Europa ante la amenaza de Rusia cumple con las exigencias de Estados Unidos, pero supone un jarro de agua fría para Moncloa. Cada nación deberá destinar el 3,5% del PIB a capacidades militares, en el sentido más estricto, y el 1,5% a aspectos complementarios. De este modo se alcanzará el 5% del presupuesto en defensa. Estas nuevas reglas supondrían para España un incremento del 150% respecto a su actual inversión, de lo que la mayoría tendrá que recurrir a los mercados financieros.
¿Darán los bancos el ‘sorpasso’ como grandes compradores de deuda?
En el Tesoro confían en sustituir al BCE con otra base de inversores. Y los bancos y aseguradores están emergiendo para dar el ‘sorpasso’, que, en cualquier caso, aún queda tiempo para que se acabe materializando.
Las entidades han aumentado sin freno la compra de deuda pública del Estado en los últimos cuatro años y ya roza la cota histórica de 200.000 millones en sus balances. Desde 2021, en plena pandemia, las entidades financieras del país han disparado un 41% la tenencia de bonos y obligaciones emitidos por el Tesoro Público.
Eso sí, las rebajas de tipos del BCE darán alivio para emitir nueva deuda. El banco central ha aplicado el octavo recorte en un año y ha dejado el precio del dinero en el 2%. De hecho, el interés al que se endeuda el Tesoro está por debajo del 3%, mínimos desde 2022, aunque las turbulencias por los bonos estadounidenses amenazan con tensionar el mercado de deuda pública, lo que supondría un doble golpe para las necesidades de financiación del Estado.














