El aumento de los salarios no cubre la inflacin y la vivienda disparada: «Las polticas pblicas no han estado a la altura»

El aumento de los salarios no cubre la inflacin y la vivienda disparada: «Las polticas pblicas no han estado a la altura»


ShopyMoon - Climatización & Hogar

  • Pobreza La Espaa que no puede hacer frente a gastos imprevistos: «O pagas o comes»

El aumento en el salario mnimo interprofesional y los buenos datos de empleo de los ltimos aos no han servido para sacar de la pobreza al porcentaje de la poblacin espaola que la sufre, segn un anlisis de Fundacin Foessa y Critas. Aunque consideran que las medidas son positivas, resultan insuficientes ante el aumento del coste de vida, especialmente en lo que respecta a la vivienda y los suministros bsicos. As, el 16,8% de las familias quedan por debajo del umbral de la pobreza severa una vez pagados estos gastos y el porcentaje de hogares en pobreza material severa alcanza el 8,1% de la poblacin (3,8 millones de personas).

En la presentacin del informe, Natalia Peiro, secretaria general de Critas Espaola, Daniel Rodrguez, miembro del equipo de estudios de la Fundacin Foessa, destacaron cmo esta diferencia es el resultado de una ecuacin sencilla, pero que ilustra el problema y define las condiciones de vida: ingresos menos gastos.

Tras la crisis sanitaria, «desafos como el conflicto en Ucrania, el aumento en los costes de los suministros energticos o la crisis inflacionaria persisten en poner a prueba la capacidad de los hogares para hacer frente a gastos esenciales como la alimentacin y la vivienda», detall Peiro.

Por su parte, Rodrguez incidi en este desequilibrio en la balanza de la economa familiar. «Uno de los elementos que queremos poner sobre la mesa es que, si bien es necesario abordar la ecuacin ingresos-gastos de manera simultnea, probablemente el dficit ms pronunciado se encuentra en la actualidad en la esfera de los gastos», apunt. «La posible mejora de los ingresos queda completamente contrarrestada porque el otro lado siempre pesa ms», resumi Rodrguez, quien durante el evento tambin lament que «las polticas pblicas no han estado a la altura«.

El informe -tambin el evento en el que se present- contextualiza en numerosas ocasiones los buenos datos econmicos. El estudio seala que entre 2008 y 2021 los ingresos han crecido un 12% y la renta media por Unidad de Consumo ha pasado de 16.100 euros anuales a 18.100. Mientras, en los ltimos meses los gastos familiares han aumentado un 30%.

Hay, de todos modos, problemas enquistados de precariedad y temporalidad que Rodrguez enmarc en el concepto de «parcialidad no deseada». «La solucin ideal es que se ofrezcan empleos de calidad», explic, y no enlazar diversas trabajos a media jornada. «Varios empleos son varios problemas».

Adems, en los datos positivos tambin se notan las diferencias: las familias con mayor nivel de ingresos destinan cuatro de cada 10 euros a los gastos de vivienda, suministros y alimentacin, mientras que entre las de menos ingresos el porcentaje sube hasta los 6,3 euros de cada 10. En lo que respecta al aumento en los ingresos en los ltimos 13 aos, entre las familias con ms ingresos el porcentaje es similar -11,3%-, pero la cantidad, obviamente, tambin es muy superior, 302 euros al mes. En el quintil inmediatamente inferior el aumento porcentual es del 14,6% (229 euros) y en el tercero, del 14% (163 euros). En el primer quintil el aumento es marginal tanto porcentualmente como de forma absoluta: 0,5% y dos euros.

En lo que respecta a la escasez de vivienda asequible, Rodrguez cree que se produce un fallo en las polticas pblicas cuando hay pisos disponibles -el parque de Espaa es de unos 26 millones de inmuebles-, pero no ocupados. As, si bien reconoce que es legtimo que se haya convertido en un instrumento para enriquecerse, plantea que «nunca debera estar por encima del derecho a la vivienda«. De nuevo, celebr lo hecho para proteger el empleo y aumentar los ingresos, pero advirti que «necesitamos un Estado del Bienestar que asegure derechos».

Una muestra de este problema recogida en el documento es el esfuerzo necesario para adquirir una vivienda, cuyo precio se ha incrementado un 51% desde 2015 (un 74% para vivienda nueva). Si en 1987 una familia deba destinar el conjunto de sus ingresos de 2,9 aos para comprar una casa, en la actualidad ya cuesta los ingresos de 7,7 aos. Y a esto hay que sumar que en 1987 el 54% de los hogares tenan un nico perceptor de renta -slo haba un salario por hogar-, mientras que en 2023 esto slo ocurre en el 33% de los hogares, por lo que no slo son ms aos de salario, sino la aportacin salarial de ms miembros de la familia.

Esto, unido a la crisis energtica, ha hecho que se dispare el nmero de hogares no pudieron mantener la vivienda a una temperatura adecuada -ha aumentado un 189% desde respecto a 2008- y que el gasto en electricidad suba un 82%. Se da «un constante equilibrio precario entre garantizar el pago de la mensualidad de la vivienda y sus suministros en los primeros das del mes, a expensas de caer por debajo del umbral de la pobreza severa y, como resultado, descuidar otras necesidades fundamentales del hogar», ilustr Rodrguez.

Esta partida se lleva el 32% de los gastos de las familias, mientras que los alimentos suman el 16%, segn datos del INE recogidos en el informe. Sin embargo, en el quintil con la renta ms baja, vivienda y suministros suponen el 42,6% de los gastos y alimentos, el 20,5%, mientras que en el quintil de ms renta son el 27% y el 12,4%, respectivamente. Si bien ambos gastos son imprescindibles, la alimentacin es ms flexible, lo que se refleja en renuncias. En 2022, el porcentaje de hogares que no pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos das igual su nivel ms alto desde que se iniciaron los registros en 2004: 5,4%. Slo en 2020, ao de la pandemia, haba llegado a este porcentaje, que supone un milln de hogares.

En www.elmundo.es

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