descanso para hipotecas, pero sin euforia. Esto nos espera del BCE
Cuando el calendario señala la reunión del Banco Central Europeo (BCE), los mercados se preparan para una sacudida. Pero esta vez, el ambiente es de aparente tranquilidad: todo apunta a que el organismo bajará los tipos de interés en 25 puntos básicos el próximo 5 de junio, situándolos en el 2%. A juzgar por la actitud de los analistas y la tibieza del debate previo, la decisión parece descontada. Sin embargo, lo que en apariencia parece una cita rutinaria puede esconder más incertidumbre de la que se percibe.
Desde ING lo resumen con ironía: “Cuando los rumores y los cotilleos europeos despiertan más interés que una reunión del BCE, probablemente el banco central esté cumpliendo con su mandato”. Pero el hecho de que se dé por hecha la bajada no significa que el camino esté despejado. El debate interno, aunque no esté siendo público, podría ser más tenso de lo que se intuye.
La inflación general en la eurozona se mantiene en el 2,2%, mientras que la subyacente ha repuntado al 2,7%. Aunque el descenso de los precios energéticos y el freno de la demanda apuntan a una relajación de las presiones inflacionistas, el BCE sigue moviéndose con cautela. No quiere correr el riesgo de recortar demasiado rápido y luego tener que dar marcha atrás.
Aun así, la tendencia es clara: la economía europea, aunque se mantiene en crecimiento (0,3% en el primer trimestre), no da muestras de sobrecalentamiento. Esto le da al BCE margen para actuar sin temer un repunte de precios inmediato. Además, el fortalecimiento del euro y la caída de los precios del crudo están actuando como freno natural a la inflación.
Lo que realmente interesa ahora es si la presidenta Christine Lagarde dará pistas sobre futuras decisiones. La bajada de junio se da por descontada, pero el mercado quiere saber si habrá continuidad en julio o si se abrirá un compás de espera durante el verano.
Rubén Segura-Cayuela, de Bank of America, anticipa que Lagarde evitará compromisos firmes, pero podría dejar caer que los tipos podrían caer por debajo del 2% este año. En cambio, desde DWS son más conservadores: esperan una última bajada en julio, hasta el 1,75%, y luego una pausa prolongada. En Ibercaja Gestión creen que habrá otra rebaja en septiembre, pero también advierten de que el BCE seguirá actuando “reunión a reunión”.
Hay un elemento adicional que sobrevuela el debate: la política fiscal alemana. Berlín prepara un plan de estímulo para 2026 y, si se concreta, podría presionar al alza los precios, complicando la labor del BCE. Por ahora, el banco central parece decidido a moverse con cuidado, bajando tipos pero sin comprometerse con una senda fija. A la espera de más datos, y sobre todo de más claridad en el frente comercial.
Para los hipotecados, este movimiento será un pequeño alivio, especialmente quienes estén ligados al Euríbor. Aunque este índice ya ha comenzado a descontar las futuras bajadas, cada paso del BCE ayuda a consolidar la tendencia. La gran incógnita será hasta dónde llegará el ajuste. Si la inflación se comporta, podríamos ver el Euríbor bajar del 2% en los próximos días, suavizando las cuotas de quienes aún arrastran el golpe de las subidas de 2022 y 2023.













