China acumula materias primas como para protegerse de algo desconocido 



En pocos años, el mundo parece haberse convertido en un lugar mucho más hostil y complejo. La globalización está perdiendo impulso, los nacionalismos resurgen en varias zonas, los conflictos se reproducen y la tensión geopolítica no para de escalar. Ante este ajetreado escenario, Pekín podría estar empezando a construir su plan de contingencia ante un posible colapso de las cadenas de suministro o de las relaciones comerciales. China lleva varios meses comprando ingentes cantidades de materias primas sin una explicación clara. Aunque aún es pronto para extraer una conclusión definitiva, todo hace indicar a que el ‘gigante asiático’ podría estar aprovisionándose para protegerse de algún evento, aún desconocido, que tiene probabilidades de materializarse.

La economía de China está perdiendo impulso. La actividad del ‘gigante asiático’ lucha por mantener un crecimiento anual del 5%, una tasa que todos los países desarrollados desearían, pero que se antoja escasa para una economía que parece atascarse en la trampa de ingresos medios. Pese a esta desaceleración, Pekín está importando cantidades récords de materias primas, algo que no tiene mucho sentido, salvo que el Gobierno chino esté preparándose para algún evento disruptivo.

La fragmentación del mundo

La guerra de Ucrania ha sido un aviso claro. Regiones que habían confiado una parte relevante de su producción energética al gas o el petróleo ruso han sufrido (y siguen sufriendo) sobremanera el impacto de la guerra. Por otro lado, la fragmentación geopolítica y las tensiones en Oriente Medio (una de las arterias globales del crudo) están incrementando la incertidumbre sobre el futuro transporte de materias primas clame como el petróleo o el gas.

Otro riesgo emana de las propias ambiciones de Pekín en Taiwán. Un conflicto militar en esa zona tiene también la capacidad de provocar un colapso en las cadenas de suministros globales, además de las consecuentes sanciones que recaerían sobre China tras el ataque. El mundo está revuelto y Pekín no quiere que el próximo conflicto les coja con ‘granero’ vacío.

Cantidades récord de materias primas

Los analistas de JP Morgan han publicado un informe en el que analizan qué está sucediendo con las importaciones de materias primas en el ‘gigante asiático’. «China está comprando cantidades récord de materias primas… este movimiento no se puede explicar por los fundamentales, por lo que probablemente tiene como objetivo recuperar una caída de inventarios previa y la acumulación por preocupaciones de seguridad nacional«.

En términos de toneladas métricas, el volumen de importaciones mensuales mantiene una tendencia ascendente desde niveles de 2022. Esto se cumple tanto si se analizan las compras de un conjunto amplio de productos básicos, entre los que se incluyen alimentos, minerales, productos químicos, plásticos y cauchos, madera y papel y metales básicos, o una cesta más amplia todavía en la que se añade el hierro, carbón, cobre, zinc, níquel, petróleo crudo, gas natural licuado (GNL), soja, etc. Entre enero y septiembre, el crecimiento medio del volumen de importaciones de materias primas de China fue del 17%, superando el incremento medio de solo el 3,1% del total de importaciones. Es decir, las compras de materias primas están aumentando mucho más rápido que el resto de compras al exterior.

Estos movimientos han levantado ciertas sospechas entre analistas y círculos de expertos. Los propios analistas del banco americano comentan en el informe que «las elevadas importaciones de materias primas, especialmente su divergencia con los fundamentales del crecimiento, han aumentado la desconfianza-incredulidad del mercado respecto a si China está acumulando materias primas».

Las importaciones de materias primas y el PMI se descorrelacionan

Históricamente, el volumen de importaciones de materias primas de China se correlaciona bastante bien con su PMI manufacturero. Esto tiene todo el sentido, cuando la industria funciona y vive momento de auge, necesita más inputs para seguir produciendo, por lo que incrementa sus importaciones de materias primas. Sin embargo, en los últimos meses se podría decir que esta correlación ha pasado a mejor vida.

«En contraste con el importante retroceso del PMI manufacturero de febrero a agosto, el crecimiento de las importaciones de materias primas continuó con una tendencia ascendente, a pesar del modesto retroceso en septiembre. Antes de proceder a desmitificar si China está acumulando materias primas, destacamos el papel anormal de las importaciones de carbón y petróleo crudo, en parte debido a distorsiones relacionadas con la geopolítica», apuntan los economistas de JP Morgan.

Desgranando algo más los datos, China ha incrementado sus importaciones de carbón un 76% respecto al año anterior. Hay que tener en cuenta que parte de este aumento se debe a la reapertura de la economía del país, pero ni mucho menos ese acontecimiento es suficiente para explicar tal ‘boom’ de las importaciones, señalan desde JP Morgan.

Por otro lado, China también importó una cantidad significativa de petróleo crudo este año. Durante los primeros nueve meses en su conjunto, el volumen de importaciones de petróleo crudo creció un 14,6% interanualmente después. «El efecto de los precios ha desempeñado un papel importante en la estrategia de importación de petróleo crudo de China. China tiende a disminuir la compra de petróleo crudo cuando el precio mundial del petróleo aumenta y a aumentarla cuando el precio del petróleo baja. Las elevadas importaciones de petróleo crudo de este año se pueden atribuir a la acumulación de inventarios en un entorno favorable de precios del petróleo y en respuesta a la creciente demanda interna de petróleo en medio de la recuperación de los viajes posterior a la reapertura».

«En conjunto, creemos que China está acumulando existencias de materias primas este año, y el aumento en las compras es superior al que se podría explicar por fundamentos macroeconómicos o por el efecto de los precios. No obstante, resulta difícil concluir si la compra es para mitigar una caída inventarios previa o un déficit interno de oferta para cubrir una mayor demanda (como el carbón), o porque China pretende construir una reserva estratégica para uso futuro por motivos de seguridad nacional. Creemos que ambos incentivos pueden haber coexistido», aseguran los expertos de JP Morgan.

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