Calviño intenta desbloquear las reglas fiscales con la cesión a Alemania de un objetivo de déficit



La negociación de las reglas fiscales se retrasa más de lo esperado. Los ministros de Economía y Finanzas de la UE volverán a intentar este jueves un nuevo acercamiento de posturas sobre la revisión de la gobernanza económica. Una conversación que dista mucho de la ambición planteada por la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, que esperaba poder presentar una propuesta de texto legislativo en la reunión de este mes. En su lugar España, en calidad de presidencia semestral del Consejo de la UE, ha puesto sobre la mesa un «documento de aterrizaje» que plantea incluir salvaguardias para el déficit en un intento por contentar a Alemania, según el documento al que ha tenido acceso elEconomista.es.

Lo dijo ya en septiembre la ministra de Asuntos Económicos, la idea era presentar en octubre una propuesta de texto legislativo que permitiera avanzar en la negociación. No se cumplió tal objetivo el mes pasado y pese a reiterar un mensaje similar para el encuentro de este noviembre, la realidad vuelve a dejar tales pretensiones en meras intenciones. Calviño avanzaba en septiembre en Santiago que solo faltaba cerrar el 30% del texto, el debate político, después de zanjar el 70% de las negociaciones técnicas. Pero la conversación se prolongará hasta diciembre, según prevén fuentes diplomáticas.

El nuevo documento de «aterrizaje» que ha presentado España se refiere a una «salvaguardia de resiliencia para el déficit», según figura en el texto. Y establece que una vez que un país haya encaminado su deuda en senda descendente «deberá garantizar un margen de seguridad» por el que el déficit se sitúe por debajo del 3% del PIB. Tal salvaguardia sería aplicable a todos los Estados miembros, independientemente de su nivel de deuda, una vez se haya ejecutado una reducción de la deuda de entre cuatro y siete años.

Con esta salvaguardia España trata de contentar a Alemania, después de que en la última reunión decidiera una negociación bilateral con Francia, para tratar de limar al distancia de posturas y agilizar el acuerdo. La postura germana, tradicionalmente frugal, defiende ahora que el nivel 3% de déficit sobre el PIB sea el límite máximo, pero cree que el objetivo debe ser más bajo, una fórmula para tener colchón en caso de crisis.

Cuenta también el texto con un guiño a Italia en aras de un consenso, con un reconocimiento «explícito» a la inversión en defensa como factor atenuante a la hora de abrir un Procedimiento de Déficit Excesivo, en caso de que las circunstancias así lo requieran.

A falta de una concreción numérica para la salvaguardia del déficit o para la senda de reducción de deuda que demandan los países frugales, el documento de puesta en común sí refiere un periodo de 10 años para dibujar una senda de la deuda «plausiblemente descendente» o se mantenga en «niveles prudentes».

Con toda probabilidad la negociación continuará en el encuentro de ministros del próximo mes de diciembre. Pese a que Calviño señaló en el Ecofin de Santiago que organizaría tantos encuentros extraordinarios como fueran necesarios para llegar a un punto de encuentro, no tiene visos de que por el momento esto se vaya a producir. Quedaría así el último mes del año como horizonte para cerrar las negociaciones a nivel de ministros y, posteriormente, en el Parlamento Europeo, lo que postergaría los trílogos a principios de año. Un calendario en el que cabe considerar la presión del tiempo porque en 2024 se volverán a aplicar las reglas fiscales.

Uno de los principales debates en este segundo semestre del año en la UE es la reforma de la gobernanza económica. El principal choque lo protagoniza el motor de decisiones comunitario: Francia y Alemania. Berlín insiste en establecer una cifra anual para la reducción de deuda cuando se superen niveles del 60% sobre el PIB y sumó a tal petición que se fije un objetivo de déficit por debajo del 3%, para que tal cifra se articule como el nivel máximo.

Tras la desactivación de la cláusula de escape, que se puso en marcha por la pandemia y permitió suspender la norma que establece que los países no deben superar niveles de déficit del 3% sobre el PIB y del 60% en el caso de la deuda, las reglas fiscales volverán a aplicarse en 2024. La Comisión Europea, del pasado abril, propone sendas de ajuste individualizadas por país en un intento por reformular y salir de la rigidez de unas normas de la gobernanza económica que durante la crisis económica probaron ser poco realistas.

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