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Todo esto, en un contexto en el que uno de cada cuatro coches vendidos en el mundo será eléctrico en 2025, según el informe Global EV Outlook 2025, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Esto supone superar la venta de 20 millones de vehículos eléctricos este año, impulsadas por China y los mercados emergentes, mientras Europa se estanca.
El informe subraya que, sólo en el primer trimestre de 2025, las matriculaciones de eléctricos crecieron un 35% respecto al mismo periodo del año anterior, con más de cuatro millones de unidades vendidas. China acaparó el 60% de este volumen, consolidando su posición como el principal mercado mundial.
China continúa liderando la transición, con una cuota de mercado que podría alcanzar el 60% este año. Las políticas de incentivos para la retirada de vehículos antiguos y la bajada de precios en modelos eléctricos han favorecido una rápida adopción. Además, en el país asiático, dos de cada tres modelos eléctricos vendidos en 2024 ya tenían un precio inferior al de los coches convencionales, incluso sin ayudas públicas.
En contraste, Europa afronta una fase de ralentización. A pesar de mantener una cuota en torno al 20%, la retirada progresiva de subsidios en mercados clave como Alemania y Francia, junto con la introducción de flexibilidad en el cumplimiento de los objetivos de emisiones para fabricantes, ha frenado el crecimiento del sector. Aun así, la AIE prevé que las ventas europeas aumenten hasta los 4 millones en 2025, con una cuota del 25%, impulsadas por países como el Reino Unido y Dinamarca.
Presión sobre la infraestructura y el suministro
El auge del vehículo eléctrico no está exento de desafíos. La AIE alerta de que, para alcanzar los objetivos de descarbonización previstos en 2030, la red de recarga pública debería multiplicarse por nueve. Actualmente, solo en Europa tres de cada cuatro tramos de autopista tienen una estación rápida cada 50 kilómetros, frente a menos de la mitad en Estados Unidos.
Por otra parte, los precios de las baterías cayeron en 2024 gracias a la bajada de materias primas y al aumento de la competencia, especialmente en China, donde el coste de los paquetes de baterías se redujo un 30%. Esta tendencia está mejorando la rentabilidad total de los vehículos eléctricos, especialmente en el caso de los camiones, que podrían igualar en coste de propiedad a los diésel en Europa y EE.UU. en 2030.













