Así trabajan los cerebros transversales que construyen las empresas digitales
Los más buscados entre los más solicitados. Randstad ha elaborado recientemente un análisis de los diez perfiles digitales más demandados, con datos del ranking 2024, previsiones para 2025 y sus correspondientes bandas salariales. Puestos que requieren «una alta cualificación técnica y competencias clave como … análisis, trabajo en equipo, resolución de problemas y pensamiento crítico». En este entorno, en el que más del 60% de las empresas españolas admite tener dificultades para cubrir vacantes digitales por falta de profesionales cualificados, la arquitectura de software lidera el ranking junto a ciberseguridad e IA, y ha llegado a consolidar una media de 60.000 anuales de retribución.
En pleno siglo XXI, en tiempos de nuevas definiciones (y redefiniciones) la arquitectura de software no es un concepto nuevo. De hecho, Fernando Rodríguez, cofundador y Chief Learning Officer de KeepCoding (especialistas en formación en programación, desarrollo de aplicaciones, etc.), resume la esencia de este concepto: «Suelo explicarlo recurriendo a tiempos de las pirámides de Egipto. Dos trabajadores, que ponen ladrillos de barro cocido, piedras, etc., pelean porque ven que la pared no está quedando bien… llega un tercero que comenta: ‘Estamos creando un monumento único, que dentro de 3.000 años seguirá en pie e impresionando a todo el que pase’, y les dice que dejen de discutir, ya que esa pared va a estar oculta y lo importante es que sea funcional… los dos primeros son programadores junior o ‘coders’, el tercero es el arquitecto de software».
Situados en contexto, Rodríguez destaca la importancia de este perfil «que tiene la visión ‘big picture’, la del que entiende no el cómo, el qué y el por qué. Hasta hace poco, había trabajo hasta para los malos programadores, que se quedaban ‘poniendo ladrillos’, toda una carrera, y con buenos sueldos. Eso hoy se acabó, y la única salida es convertirse en arquitectos de software lo antes posible (más de uno que no se adapte tendrá que cambiar de sector)». Y añade cómo se necesita una visión más ‘renacentista’, «ya que hay que saber de software seguro, accesibilidad y optimización y tener un pie en el rol de ‘product owner’, mientras se deja a la máquina las tareas de más bajo nivel».
Nuevo paradigma
El informe de Randstad señala la importancia de este perfil para diseñar soluciones escalables, eficientes y seguras, y lo destaca como uno de los mejor remunerados del sector, con un salario medio situado entre los 55.000 y los 85.000 euros brutos anuales, dependiendo del tamaño de la empresa y la experiencia previa. Un perfil al que se unen, por su proyección, otros como desarrolladores ‘full stack’, ingenieros de datos, DevSecOps (Desarrollo, Seguridad y Operaciones), ‘product managers digitales’, diseñadores UX/UI, especialistas en cloud computing (conocer el funcionamiento concreto y específico de los servicios de los proveedores Cloud que permitan diseñar arquitecturas software), etc.
«La aparición de nuevos paradigmas como la computación en la nube, los microservicios o la IA ha incrementado (comenta Adrián Gómez, director nacional de Randstad Digital) la necesidad de una visión transversal que suponga actuar como nexo entre negocio y equipos técnicos, garantizando que el software no sólo funcione, sino que sea eficiente, seguro y alineado con los objetivos de la organización». Múltiples tecnologías y entornos distribuidos que requieren profesionales capaces de definir la estructura global del sistema y tomar decisiones técnicas estratégicas desde el inicio del proyecto.
Con una media de 60.000 euros anuales, hay puestos que pueden llegar a ganar 100.000
«A diferencia de un desarrollador de software (añade Gómez), un arquitecto actúa en un nivel estratégico y transversal, ya que diseña la estructura global del sistema, define estándares técnicos, selecciona tecnologías y lidera la coherencia de todo el ecosistema digital. Requiere no sólo competencias de programación, sino visión de negocio, liderazgo y experiencia en plataformas distribuidas». Una confluencia de responsabilidades que llega a considerar este perfil «equiparable a un líder digital tan importante como un CIO o un CTO, clave en el mapa de talento de las empresas», con funciones como la de integrar modelos de IA en arquitecturas existentes, ayudar a gestionar su gobernanza y asegurar el rendimiento y la ética del sistema.
«Esta complejidad (concluye) hace que muchas empresas tengan dificultades para encontrar candidatos preparados, y eleva su retribución media, llegando en algunos casos a superar los 100.000€ de salario bruto anual».
En primera persona
Sobre el terreno, Jesús Pascual, CEO de Medios y Proyectos de t2ó ONE, señala cómo su trabajo como arquitecto de software «ha sido siempre dar forma técnica a ideas complejas: diseñar sistemas robustos, escalables y que funcionen bien en el tiempo. Cada cliente es distinto, por eso trabajamos con tecnologías muy diversas y somos capaces de abordar prácticamente cualquier proyecto digital, desde experiencias visuales en WebGL hasta plataformas B2B con IA o integraciones con ERP». «Hasta ahora (añade), el reto era coordinar equipos y lenguajes distintos para construir soluciones a medida. Pero con la irrupción de la IA, el trabajo está cambiando: ya no sólo diseñamos cómo funciona un sistema, sino también cómo aprende, cómo toma decisiones y cómo se adapta. Eso implica nuevos desafíos técnicos… y también nuevas oportunidades creativas».
Enrique Caballero, director de Excelencia Tecnológica en UST Spain & LATAM, comenta, por su parte, cómo «en plena aceleración digital, los sistemas tecnológicos de las organizaciones deben ser más sólidos, escalables y alineados con el negocio que nunca. Para lograrlo, se necesitan dos perfiles clave que trabajen en sintonía: los arquitectos IT, que diseñan la estructura y visión de la solución, y los desarrolladores, que la hacen realidad con cada línea de código».
El desarrollo del ‘cloud computing’ y la IA hacen cada vez necesario esta ‘arquitectura’
Caballero coincide en la importancia de estar bien ‘programado’ para diseñar sistemas digitales coherentes, escalables y alineados con el negocio, y define dos vías a tener en cuenta: «El perfil de Arquitecto Corporativo (Enterprise Architect) que actúa como garante de la visión tecnológica transversal de la compañía y el de Arquitecto de Soluciones (Project Architect), que trabaja dentro de un proyecto concreto con un enfoque más táctico y pragmático». Y subraya, en este contexto, «la importancia de la creciente adopción de entornos multi-cloud (AWS, Azure, Google Cloud), la integración de IA y ‘machine learning’, y la necesidad de reforzar la ciberseguridad. Escenarios que exigen perfiles con mayor capacidad de diseño, visión estratégica y enfoque trasversal».
Formación
Aspectos abordados, entre muchos otros, en las clases de Jennifer Pérez Benedí, profesora Titular de Universidad de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sistemas Informáticos (Etsisi) de la Universidad Politécnica de Madrid (lleva 23 años investigando en el área, imparte la asignatura de Arquitectura Software y Diseño y es coordinadora del Grado de Ingeniería del software). «La arquitectura software supone para un producto software lo mismo que la estructura y cimientos para un edificio, o el chasis para un coche, su fallo puede provocar un colapso total de no recuperación, y esta criticidad es la que la hace sumamente relevante».
El incremento exponencial de la complejidad de los sistemas software en tiempos de alta escalabilidad tecnológica y de una sociedad conectada a sus dispositivos digitales constantemente en su día a día hace que los arquitectos software tengan que afinar en su desempeño, como destaca la especialista: «Sirven de guías para estimar el tiempo y el coste de desarrollo o evolución de un sistema, adquiriendo también así un papel fundamental en la gestión de proyectos de desarrollo, mediante una toma decisiones compleja, ya que impacta directamente en el éxito o el fracaso de la implantación de un producto software».
Valores como la capacidad de gestión del cambio y el liderazgo cotizan al alza en estos perfiles
Pérez Benedí añade la relevancia de factores como «el tamaño de las piezas en las que se implementa la funcionalidad del software; el sistema de replicación de piezas software y hardware para garantizar la confiabilidad del sistema ante fallos y caídas; preparar las barreras de seguridad, la portabilidad, disponibilidad e interoperabilidad de los sistemas; la gestión de datos en tiempo real y picos de demanda, etc.».
Muy trasversal
Enrique Serrano, presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial y Big Data de Ametic, coincide en la importancia de este recorrido de lo particular a lo general: «El arquitecto de software es un perfil estratégico en cualquier organización media y grande porque es el que diseña el mapa de aplicaciones, su relación entre sí, rendimiento y coste, y de él depende la selección tecnológica. Para ello, se debe tener una visión global de las necesidades de negocio y de operación de la empresa y realizar, por lo tanto, una exquisita selección de ingredientes tecnológicos que sean integrables e interoperables entre sí». Una pieza clave en el puzle donde coinciden negocio con tecnología, con la eficiencia en primer tiempo de saludo para lograr, como apunta Serrano «que las aplicaciones sean usadas, aporten valor y tengan un coste razonable, a ser posible por uso».
Un escenario, sin duda, en el que encajan como un guante las ‘soft skills’, para afrontar la toma de decisiones, la capacidad de trabajar en equipo. «En conclusión (subraya Serrano), es una figura estratégica, muy demandada y escasa en el mercado, y que requiere estar muy al día, dado que las aplicaciones, tanto de mercado como ‘open source’ cambian muy rápido».
«Un buen arquitecto (continúa Serrano) supone la mejor inversión de la compañía para asegurar un correcto despliegue de sus sistemas y aplicaciones siempre alineado con negocio. Además, tienen cabida en cualquier tipo de compañía y dado su carácter estratégico conviene tenerlos dentro»… y con un desafío en todo lo alto, como señala Rodríguez: «Hasta que se encuentre un modelo que permita que se puedan formar más arquitectos de software, especialmente en su fase de junior (en la cual no son muy productivos), seguiremos con la crisis de falta de talento que irá empeorando a medida que los senior se jubilen».











