así fabrica Europa su moneda



La cultura popular asume que los billetes están fabricados con papel, pero nada más lejos de la realidad. La mayoría del ‘papel moneda’ del mundo se fabrica, sobre todo, con dos materiales: algodón y lino, aunque en algunas ocasiones también es posible encontrar restos de otras fibras textiles.

Sin ir más lejos, los billetes de dólar se fabrican con una composición del 75% algodón y otro 25% lino, frente a los billetes de euros emitido por el BCE que se elaboran en papel de fibra de algodón puro.

La elección de estos dos materiales no es casual; el algodón y el lino tienen diversas propiedades que le confieren a los billetes firmeza y resistencia (también en parte al agua). Otros componentes usados por la gran mayoría de los bancos central son el alcohol y la gelatina, para evitar roturas con facilidad, y en algunos países, como Australia, es común el uso también del polímero, que facilita la durabilidad del billete e incorporan mayores medidas de seguridad para evitar su falsificación. En Europa es el caso de Inglaterra, Polonia o Rumanía, entre otros, países que no forman parte de la Comunidad Económica Europea y que por tanto no tienen como moneda común el euro.

En este sentido, y en el caso de los billetes de euro, el Banco Central Europeo informa en su propia página web de las características propias de estos para reconocer si un billete es legal o es falso. Destaca el relieve propio de los billetes «en el anverso, en los bordes izquierdo y derecho» donde existe una serie de líneas cortas en relieve. De la misma manera «también se aprecia relieve en el motivo principal, en las letras y en la cifra grande que indica el valor del billete.»

Otras de las medidas de seguridad son la marca de agua con retrato, el hilo de seguridad, la venta con retrato y el holograma de cada uno de los billetes que «muestra un retrato de Europa, el motivo principal y el valor del billete.».

Producción de billetes en España

España alberga la tercera mayor planta de fabricación de billetes en Europa, aunque se sitúa como la cuarta potencia en volumen de producción nacional, por detrás de Alemania, Francia e Italia. Esta pequeña ‘contradicción’ se debe a que el país germano no tiene planta propia por lo que externaliza todo el proceso de fabricación.

Aquí, en España, es Imbisa (participación en un 80% del banco de España y un 20% de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre) la encargada de emitir anualmente el ‘papel moneda’ europeo, aunque solo desde 2016, hasta ese momento tarea de la propia Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y de la Real Casa de la Moneda.

No obstante, en Europa existen hasta 11 fábricas de este tipo, posteriormente es el BCE el responsable de la distribución de los billetes.

Para calcular el número de billetes necesarios al año, el BCE realiza una compensación para sustituir aquellos billetes no aptos para su circulación y hacer frente a los picos de demanda tanto previstos como imprevisto. Según el propio organismo europeo, en 2017 Alemania, Francia e Italia llegaron a producir hasta 1.700 millones de billetes de 50 euros. Cifra que aumentó hasta casi los 1.800 millones en 2019, sumando las potencias de España, Grecia, Lituania y Letonia.

En la actualidad, según datos del BCE, hay más de 29.000 millones de billetes en euros en circulación, por un importe total que supera los 1,5 billones de euros.

¿Y qué pasa con las monedas?

Una de las grandes curiosidades de la fabricación de monedas en Europa es que las de 1 y 2 céntimos no salen rentables, ya que la producción de ambas supera su valor de circulación. Fabricar una moneda de 1 céntimo cuesta 1,6 céntimos, y la de 2 se eleva hasta el 1,9 céntimo. Por el contrario, las fábricas encargadas tan solo gastan 4,5 céntimos en elaborar una moneda de euro.

No obstante, al contrario que en el caso de los billetes, los materiales empleados para la fabricación de monedas no resultan ninguna sorpresa. En efecto, son el bronce, el níquel, el acero o el oro nórdico los elementos utilizados para este caso.

En Europa, las monedas de euro más pequeñas (1, 2 y 5 céntimos) están fabricadas con bronce y recubiertas de cobre. Para aquellas de 10,20 y 50 céntimos, el material más utilizado es el oro nórdico junto con una aleación de cobre, aluminio, zinc y estaño.

Por último, las monedas de mayor valor, las de 1 y 2 euros níquel, latón y alpaca (una aleación de zinc, cobre y níquel).

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