Han ido cambiando las adicciones, pero no el trabajo que hay detrás
Han pasado 40 años desde que un grupo de personas, encabezado por Isaac Núñez, decidiera hacer algo contra la plaga de heroína que azotaba al Bierzo en los 80. Buscando soluciones, en 1984 dieron con el Progetto Uomo que se estaba llevando a cabo en Italia y acabaron importando la idea a España. Había nacido Proyecto Hombre, que abrió su primer centro en Madrid, el segundo en San Sebastián y el tercero en Cubillos del Sil en 1985.
Cuatro décadas después, con la sede instalada en Ponferrada desde 1993, la directora de Proyecto Hombre Bierzo-León, Tania Paz Ramón, reconoce que “han ido cambiando las adicciones, pero no el trabajo que hay detrás, porque comparten mucho”. Así, de la heroína de los años 80 y 90 se pasó a la cocaína en los 2000, a la que en la actualidad se han sumado el cannabis y el alcohol.
Incluso ha cambiado la forma de referirse a las sustancias: “Antes se hablaba de drogas duras y blandas, pero ya no usamos esos términos porque llamamos duras a las que crean más alarma o son más visibles, pero realmente hay más problemática y más personas con adicción a las que llamamos blandas: alcohol y tabaco son las más consumidas ahora y se les llama blandas”.
También entraba dentro de la denominación de “drogas blandas” el cannabis, aunque la percepción sobre los porros ha ido cambiando con el tiempo: “Se tenía la idea de que no creaban adicción, pero los porros de hace veinte años no tienen nada que ver con los de ahora. Ahora tienen más TCH y más potencial adictivo, y las consecuencias que estamos viendo en los últimos años son más importantes”.
Al hilo de esto, Tania Paz pone el acento en la normalización de ciertas sustancias y sus respectivas adicciones, principalmente por motivos sociales: “El alcohol está muy normalizado porque está en todas las celebraciones y parece que abusar del alcohol todos los fines de semana no es un problema. Incluso gente que reconoce que tiene un problema te dice ‘bueno, pero no consumo todos los días’, cuando no hace falta hacerlo para tener un problema. Con los porros pasaba lo mismo, aunque últimamente se está dejando de normalizar”.

El problema de los fármacos hipnosedantes
Junto a las drogas más esperadas en la lista de adicciones, la directora de Proyecto Hombre hace hincapié en una menos obvia que está pegando fuerte: “Con los fármacos hipnosedantes hay bastante problemática, invisibilizada en los centros de salud, principalmente, y muy de mujeres, aunque también se ve en hombres y adolescentes: medicación para dormir, ansiolíticos… Eso aún no se está atendiendo bien”.
Al respecto, apunta el dato de que España es uno de los países de Europa que más fármacos de este tipo consume y que más pacientes tiene medicados, aunque aquí introduce un matiz: “Tenemos que diferenciar quién tiene prescrita la medicación y quién hace un uso indebido, pero muchas veces pasamos de una a otra: me la han prescrito pero ya no respeto los tiempos y cada vez que tengo un problema me voy a por la pastilla. Hemos normalizado que si me pasa algo o tengo emociones desagradables, una pastilla me las duerme o me las quita más rápido que haciendo otras cosas que a medio o largo plazo son más efectivas”. La sociedad de la inmediatez.
El juego, ¿un problema de intereses?
Fuera de las sustancias, el juego es otra de las adicciones ampliamente normalizadas en España, donde la lotería es casi una religión, y quizá por ello sea una de las más preocupantes. Tania Paz recuerda que “aunque parece algo nuevo, aquí llevamos tratando la adicción al juego desde el 97, no es algo que acabe de llegar”, aunque como ocurre con las drogas también ha ido cambiando de cara: “Cada vez está más presente el juego online, e incluso algún año ha llegado a superar al presencial, por eso cada vez trabajamos más el uso de tecnologías, sobre todo en prevención. Desde los 8 o 10 años empezamos a nivel familiar y en adolescentes que ya pueden estar haciendo un uso inadecuado incidimos de otras maneras”.
La directora de Proyecto Hombre Bierzo-León confía en que se sigan dando pasos adelante para controlar la proliferación del juego: “Ten en cuenta que el Plan Nacional sobre Drogas o las guías diagnósticas han reconocido que la adicción al juego existe sólo hace unos años y ya ha habido varios cambios en la legislación. ¿Suficientes? No, se necesita mucho más y en la última década ha habido un repunte de salones de juego y juego online. Nunca es suficiente, pero tampoco en drogas. Ahora estamos con el nuevo borrador de la ley del alcohol, que es el tercero o cuarto porque los anteriores los echaron abajo. Cuando mueve muchas cosas es complicado, pero es un proceso y hay que darle tiempo al tiempo”.


El trabajo de Proyecto Hombre en el Bierzo
La sede de Proyecto Hombre en Fuentesnuevas da cobertura a toda la provincia de León y cuenta con 23 trabajadores distribuidos entre estas instalaciones y las de Santibáñez del Toral, atendiendo a una media de 1.500 personas al año en sus programas de prevención, tratamiento, inserción sociolaboral y formación. El índice de éxito de sus acciones varía del casi pleno en la prevención a en torno a un 50 por ciento en tratamientos: “Algunos no lo consiguen a la primera y necesitan dos o tres intentos, otros están un tiempo, se van y vuelven a venir… Hay variación”, señala Tania Paz, que se resiste a trazar un perfil determinado de sus usuarios: “Aquí siempre hablamos de factores de riesgo de la persona: problemas en clase, dificultad para relacionarse, vivencias familiares complicadas… pero al final el requisito es probar a consumir o a jugar. Si pruebas, siempre va a haber riesgo“.
En cuanto a sus objetivos, la directora tiene claro que es necesario seguir reforzando la prevención: “Todo lo que se pueda hacer en ese campo es evitar que las personas caigan en la adicción y que haya familias que sufran“. Una vez llegados a tratamiento, el objetivo es llegar al fondo de las causas de la adicción: “No nos centramos sólo en el consumo o en el juego, vamos a qué ha pasado para exista el problema, intervenimos a nivel familiar, social y laboral… Cuanto más colaboremos con otras instituciones, más podremos ayudar a las personas”.
En ese aspecto, Proyecto Hombre Bierzo-León desarrolla programas de todo tipo en prevención colaborando con el Comisionado Regional para la Droga, ayuntamientos, Diputación, CEAS, centros de protección de menores, sanitarios, policía… “Ahora estamos desarrollando nuevos programas en prevención laboral en empresas, seguridad vial en Bachillerato o prevención en mayores de 65, enfocado sobre todo a alcohol y fármacos”, relata Tania Paz.
En cuanto a tratamientos, drogas, alcohol y tabaco –”aunque este también es una droga”, puntualiza la directora– son los grandes objetivos, con un nuevo tratamiento antitabaco para menores y jóvenes, pero también se trabaja con agresores de violencia de género en colaboración con el centro penitenciario de Villahierro, en Mansilla de las Mulas.
Finalmente, Proyecto Hombre también hace labores de inserción sociolaboral en colaboración con la Fundación La Caixa y varios programas europeos, dando cobertura tanto a personas con adicciones como sin ellas y ejerciendo de orientadores e intermediarios con las empresas.


Los retos de futuro
Proyecto Hombre Bierzo-León cumple 40 años en 2025 mirando al futuro y Tania Paz Ramón lo tiene claro: “Si hay necesidades en la sociedad en las que podamos colaborar, ahí vamos a estar, y más si tiene que ver con adicciones”.
También se pone como reto terminar con el sambenito que acompaña a la institución desde los años 80, cuando la heroína hacía estragos y sólo ellos prestaban apoyo a los afectados: “Hay gente que nos sigue asociando con eso y le cuesta ver más allá, pero poco a poco va cambiando. Vemos diferencia en adolescentes y es algo que me encanta: solemos tener unos cien al año y tienen normalizado decir que vienen aquí o que están con su psicóloga y se lo recomiendan entre ellos. Los jóvenes ya no conocen Proyecto Hombre por los 80 o los 90“.
Aún así, reconoce que “hay personas que acaban viniendo después de probar en otros sitios y nos dicen que pensaban que esto era otra cosa. Estamos luchando contra ello porque al final somos el servicio de referencia en prevención, los únicos que tenemos la acreditación en la provincia junto al Ayuntamiento de León”.
Ante los últimos prejuicios que puedan quedar, Tania Paz se aferra a lo que le dijo uno de sus usuarios: “Cuando todo parecía más complicado, fuimos los que dimos respuesta. Eso nos dio tablas y desde entonces nos hemos ido actualizando y formando constantemente. La gente que viene también está rompiendo con eso y están orgullosos de su trabajo aquí”, remarca.








Relacionado














